biodiversidadColumna de opinión de Gonzalo Medina, Decano de la facultad de Ecología y Recursos Naturales de la Universidad Andrés bello

Aunque la cada vez mayor cantidad de evidencias apoyan la visión de que la pérdida de biodiversidad aumenta el riesgo de enfermedades zoonóticas, aquellas transmitidas al hombre por contagio directo de animales enfermos, se continua pensando que el riesgo de enfermedades se asocia con regiones más naturales y conservadas, bajo la creencia que entre más fauna, una mayor cantidad de patógenos y parásitos existirían.

La alteraciones de los ambientes naturales como la fragmentación de los hábitats, sobreexplotación de los huéspedes de parásitos o patógenos, las nuevas interacciones de especies nativas con introducidas o domésticas y la contaminación, están afectando la ecología de enfermedades infecciosas.

La invasión de territorios por especies exóticas silvestres o domésticas, que incluye parques nacionales, zonas rurales e islas es en especial preocupante. Estos territorios por su situación de aislamiento contienen especies que pueden no tener la inmunidad necesaria para enfrentar a nuevos patógenos transportados por estos huéspedes exóticos.

El cambio climático y la ocupación humana de regiones naturales está provocando que algunas especies se extingan y otras se expandan a nuevas regiones, creándose nuevas relaciones huéspedes-parásitos, parásito-vector-huésped y huésped-huésped. La biodiversidad y estructura de los paisajes tienen un rol importante en la salud de los ecosistemas, la salud animal y humana. Mecanismos como el efecto dilución o magnificación de una enfermedad responden a aspectos como el número de especies huéspedes, la cantidad y tipo de interacciones entre huéspedes, o entre huéspedes y vectores. La construcción de una carretera, un aeropuerto, un reservorio de agua o un incendio forestal pueden determinar la emergencia de una nueva enfermedad en un área determinada.

Por lo tanto al momento de pensar en salud pública o animal, se deben tomar en cuenta los grados en que se ha intervenido el ecosistema, sea este natural, rural o urbano. La incorporación de la biodiversidad y el estudio de las interacciones entre las especies silvestres, domésticas y las personas en un ecosistema o paisaje dado debería ser un aspecto complementario para entender la salud pública y, por sobre todo, la salud de los ecosistemas, comprendiendo que las personas son parte de estos.
Recuadro :
“La biodiversidad y estructura de los paisajes tienen un rol importante en la salud de los ecosistemas, la salud animal y humana”.

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