rioandalienLignum.cl, 04 de marzo de 2014. El académico de la Facultad de Ciencias Forestales, Eduardo Peña, realizó un análisis exhaustivo sobre el problema de sequía que tendría el lecho cubierto por vegetación a fines de marzo.

(UdeC) El académico de la Facultad de Ciencias Forestales UdeC, Eduardo Peña, realizó un análisis exhaustivo sobre el problema de sequía que está repercutiendo en el río Andalién, el cual atraviesa Concepción, Penco y Talcahuano, hasta llegar a la desembocadura del río Biobío.

Según el académico, por primera vez en toda su historia el Río Andalién se secará o alcanzará su nivel mínimo histórico. Actualmente su caudal se ha reducido significativamente y las plantas acuáticas en algunos puntos le permiten un ancho que no va más allá de un metro y se esperaría que al finalizar el mes de marzo el lecho esté cubierto por vegetación.

“Es probable que la respuesta más simple a este fenómeno sea atribuido al resultado de la plantaciones que existen a lo largo de toda su cuenca, porque ellas demandan mucha agua, pero lamentablemente la respuesta es más compleja que eso, la deforestación-erosión-menor infiltración de agua, y mayor demanda de agua por la agricultura y población humana, además de las sequías y otros, deja a las plantaciones como uno de los últimos eslabones en una cadena de malas decisiones llevadas a cabo desde tiempos históricos. Sería muy afortunado que el factor causante fuera uno solo porque también la búsqueda de la solución podría ser más simple”, destacó el Dr. Peña.

Cabe destacar que el Río Andalién nace en la cordillera de la costa y por ello depende exclusivamente de las aguas provenientes de vertientes o napas freáticas. Estas napas se recargan por el agua de lluvias que infiltra en el suelo, siendo más eficiente en los bosques adultos, pues forman un suelo orgánico profundo con gran infiltración de retención y almacenamiento de agua.

Las causas del problema

Según el académico, la Cordillera de la Costa tenía este tipo de bosques, pero desde los tiempos de la colonia se cortaban para abastecer de madera y leña a las ciudades, y para habilitar suelos para agricultura y ganadería, aún cuando por su pendiente no eran aptos para ello. El resultado de estas acciones, fue una intensa erosión, la cual en algunos sitios causó la pérdida de hasta más de un metro de suelo. La materia orgánica -tierra de hojas-, fue una de las pérdidas principales pues ésta se concentra en los horizontes superficiales del suelo, y con ello se redujo la capacidad de infiltrar y absorber el agua de las lluvias.

Un segundo factor que incide en este problema es el cambio climático, el cual concentra las lluvias en períodos cortos que superan la capacidad de infiltración, lo cual favorece la salida rápida del agua de las cuencas, generando desbordes e inundaciones, tal como las que afectaron a Concepción el año 2006 en los sectores de Palomares y Collao, impacto que se acentuó porque además muchos de los pantanos de borde de río fueron rellenados para construir viviendas.

Hasta este punto se mencionaron dos causas de la alteración del caudal del río, la deforestación -erosión-pérdida infiltración- y un clima alterado que genera precipitaciones concentradas -máximo escurrimiento superficial, mínima infiltración, inundaciones y suelos más secos en verano-. Sin embargo, el académico señala que la degradación por erosión, se reportaba ya en los años 70; Elizalde, en su libro denominado La “Sobrevivencia de Chile” destacaba la gravedad de este fenómeno y la respuesta para recuperar los suelos erosionados dio origen a las plantaciones forestales, a modo de proteger con vegetación los suelos degradados de la Región del Maule y del Biobío.

Según el Dr. Peña, la lluvia excedente, que no es absorbida por el suelo, escurre superficialmente, una parte de ella llega a los pantanos, siendo estos importantes reservorios que también abastecen las napas freáticas y mantienen con su evaporación una mayor humedad ambiental, provocando una menor transpiración de plantas, por lo tanto éstas extraen menos agua del suelo. “Lamentablemente, los agricultores y ganaderos vieron, y aún ven, a los pantanos como un terreno perdido y por lo tanto los drenaron para recuperarlos en producción, sin conocer los impactos negativos sobre la napa freática y la humedad ambiental”, destacó. En el mundo se ha perdido ya alrededor de un 40% de los pantanos y se continúan perdiendo, condición muy similar para Chile. Ésta es en parte una de las razones por las cuales constantemente hay que profundizar los pozos abastecedores de agua porque la napa freática no se recupera a la misma velocidad a la cual se utiliza el agua de los pozos, señaló el académico.

Por otro lado, desde hace varias décadas, en el mundo y a lo largo de Chile, especialmente en la zona centro sur se observa una disminución de la precipitación y períodos más frecuentes de sequías, en parte porque los 10 años más calurosos del planeta han ocurrido en los últimos 15 años. Por ejemplo, para el extremo norte de la Isla de Chiloé, desde el año 2007 se detecta una disminución de la precipitación en aproximadamente un 20% o más con respecto al promedio histórico.

Además, existe un quinto elemento influyente en el caudal del río Andalién, la presencia de dos tipos de aromo -Acacia dealbata y melanoxylo-, especies introducidas invasoras, de gran abundancia en sus riberas. “Se sabe que para producir un kilogramo de madera se necesitan como mínimo 300 litros de agua, considerando los millones de individuos de aromo que están establecidos en los bordes de ríos y zonas de protección, y asumiendo que cada uno de ellos crece sólo un kilogramo al año, son millones de litros que son extraídos de su cauce. Además, es importante destacar que el aromo está teniendo este efecto en la mayoría de los ríos desde la Región del Maule hasta la Araucanía”, señaló el profesor Dr. Eduardo Peña.

Finalmente, en una zona como la cuenca del Río Andalién que tiene una serie de factores que reducen la infiltración de agua, y por ende, la disponibilidad de ésta en el suelo, se cultivan plantaciones que tienen la capacidad de captar la escasa agua que infiltra en el suelo. El científico señala que las plantaciones son eficientes en captar el agua porque poseen raíces que llegan hasta 3 m de profundidad y tienen un potencial hídrico que se asemeja a una planta de desierto, por ello ante una misma condición de humedad casi siempre crecerán mejor que una especie nativa.

Posibles soluciones

Según lo discutido, el modelo que explica el mínimo caudal del Río Andalién involucra al menos cinco factores, entre ellos deforestación-erosión-menor infiltración, sequía, cambio patrones de precipitación, especies invasoras y plantaciones forestales. Según el académico Dr. Peña los principales son la menor infiltración de agua en el suelo, menor precipitación y cambio del patrón de lluvia que se observa en las últimas décadas, “las plantaciones son parte del problema pero no el factor principal”, señaló.

Es un problema difícil de revertir pero la solución pasa, a mediano y largo plazo, por recuperar la capacidad de infiltración y almacenaje de agua en el suelo, parte de ello se logra recuperando el bosque nativo del borde de ríos y quebradas, y recuperando además los pantanos que se han drenado en la cuenca del río”, destacó. También señala que deberían incrementarse las superficies cubiertas con bosque nativo, junto con aplicar una silvicultura del agua en las plantaciones, manejo forestal de carácter extensivo que considere una menor densidad de plantación -reduce demanda de agua- y una rotación más larga para permitir una mayor formación de material orgánico, pues al ser árboles viejos demandan menos agua. Sin embargo, recalca que todas estas medidas no serán efectivas si el ser humano no reduce el consumo de agua y si no se realiza un uso eficiente de ella, junto al reciclaje.

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