Loros-TricahueEn el mercado ilegal, un ejemplar puede costar hasta $500 mil, pero la fiscalización ha reducido su captura. Un nuevo estudio contabiliza unas 6 mil aves en total, concentradas en las regiones de Coquimbo, O’Higgins y Maule. El Mercurio, 20 de mayo de 2014.

Mide unos 45 centímetros de alto, y cuando despliega sus alas alcanza los 65 de ancho. Su plumaje es un arcoíris que lo destaca cuando vuela, pero eso le ha jugado en contra, pues la belleza de los loros tricahue lleva a que en el mercado ilegal un ejemplar cueste hasta $500 mil.

“Durante nuestro estudio de los loros, cuando pasábamos por un pueblo y preguntábamos si había, nos preguntaban ‘¿cuántos quiere?’, lo que significa que la gente sigue capturándolos para la venta”, relata el doctor en ecología y biología evolutiva, Renzo Vargas, investigador de la U. de La Serena.

Pese a ello, un estudio -que se transformó en un libro de reciente publicación- realizado por Vargas junto a Francisco Squeo, doctor en Biología de la misma universidad, revela que las poblaciones de loros tricahue han mostrado un importante aumento.

Históricamente, el tricahue se encontraba entre las regiones de Atacama y Los Ríos, pero fue seriamente depredado y capturado, al punto que su distribución geográfica se redujo en un 72%. También influyó la baja de precipitaciones y el aumento de la temperatura.

“Eso se puede notar principalmente en la zona central, donde han ocurrido extinciones locales muy importantes en las regiones V y Metropolitana”, comenta Vargas. Ahora solo es posible encontrarlo en algunos puntos de las regiones de Coquimbo, de O’Higgins y del Maule.

El tricahue está en peligro de extinción en el norte y es vulnerable en la zona centro. La buena noticia que aporta el estudio es que las medidas que adoptó el Estado desde fines de la década de 1970, que penó su caza y posesión, permitió pasar de unos 350 ejemplares en Coquimbo a cerca de 3 mil. A nivel nacional, existirían unos 6 mil tricahues surcando el cielo.

Pese a este aumento, sin embargo, su presencia no se extiende a otras zonas, advierten los investigadores.

Efecto de la sequía

En la comuna de Monte Patria, donde está una de las poblaciones más importantes de la IV Región, esta ave es “la joyita”, pues cada noche un millar de ellas llegan a la ciudad para descansar. Aparece en el escudo comunal y el municipio utiliza su imagen para promover el turismo.

“Lo tenemos adoptado como una mascota”, bromea el alcalde de Monte Patria, Juan Carlos Castillo, quien reconoce que pese a su fuerte graznido, “se ha transformado en un atractivo, porque hay mucha gente que los viene a ver por el espectáculo que dan al posarse sobre los cables”.

El problema es que, al mismo tiempo, Monte Patria es una de las comunas con más problemas, por la sequía que afecta al país. Y esa es también una amenaza para los loros, pues las semillas y frutos que comen escasean.

El investigador advierte que “el hecho de que haya en un determinado momento un número de individuos no significa que este se vaya a mantener en el tiempo”.

Por eso, en el trabajo publicado por los expertos de la Universidad de La Serena se propone un plan de conservación que considera la creación de un sitio prioritario de protección en el área de Los Choros, al norte de la Región de Coquimbo. Esto “podría implicar que no sea posible desarrollar proyectos mineros o energéticos en la zona que puedan impactar en la población de los loros”, explica Vargas.

Además, a través de la U. de La Serena, el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas y el Instituto de Ecología y Biodiversidad, se aumentarán los estudios para promover la educación de la población en torno a la importancia de estas aves. Asimismo, se trabaja para habilitar un centro de rehabilitación.

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