isla_pascuaIniciativa dedicada a la conservación de la biodiversidad se está desarrollando con la colaboración del CEAZA, la U. de Chile y la U. de Hawaii, junto a la asesoría de Hatfield Marine Science Center, EE.UU. y la U. de Oxford, Inglaterra. ElAmérica, 15 de mayo de 2014.

Su tercera expedición a Rapa Nui, que incluirá filmaciones submarinas a grandes profundidades, contando para ello con un robot submarino aportado por Oceana, preparan para fines de este mes los responsables del Núcleo Milenio de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas.

El proyecto fue adjudicado en el último Concurso para Centros de Ciencias Naturales y Exactas y es liderado por el Dr. Carlos Gaymer, del Departamento de Biología Marina de la Universidad Católica del Norte. Además, la colaboración del CEAZA, la U. de Chile y la U. de Hawaii, junto a la asesoría de Hatfield Marine Science Center, EE.UU. y la U. de Oxford, Inglaterra.

El trabajo de este grupo de expertos apunta a proporcionar las bases científicas para fortalecer la estrategia de conservación de la biodiversidad que Chile desarrolla en la eco-región de Isla de Pascua, por medio de tres líneas de investigación: oceanografía y conectividad; ecología marina de islas oceánicas; manejo y conservación marina, que colaborarán estrechamente entre sí en todas las fases de Núcleo.

Fundamental para el éxito de esta iniciativa ha sido propiciar en ella una activa colaboración de la población de Rapa Nui, tarea que ya se hizo patente en el primer viaje a la isla, a inicios de 2014, “dedicado fundamentalmente a sociabilizar lo que vamos a estar haciendo durante los próximos tres años a través de este proyecto”, señala el Dr. Gaymer, aclarando que ya en 2013 se habían iniciado acciones conjuntas con autoridades isleñas y asociaciones de conservación marina, entre ellas Tapu, clave en el logro de uno de los objetivos, “que apunta a estrategia de manejo y conservación basada en la comunidad”, precisa.

Nosotros, agrega, “llevamos trabajando en los últimos años con distintos actores, algunos conformados como organizaciones, otros individuales, con los que hemos estado generando capacidades en la isla, pero también recogiendo información tradicional de los usos que ellos dan a los distintos recursos y ecosistemas”.

Este acercamiento previo sirve ahora de sustento al Núcleo Milenio de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas, y permite continuar ese trabajo y profundizar en algunas áreas, con miras a proponer medidas “incluso a las autoridades respecto a cómo manejar de mejor manera y reducir la dramática disminución de recursos marinos que hemos estado viendo en los últimos años en Isla de Pascua”, apunta el investigador.

Montes submarinos

Hace solo una semana, el núcleo realizó su segundo viaje a Isla de Pascua y ahora los esfuerzos estuvieron especialmente centrados en poner en marcha dos líneas de investigación: una de ciencia ciudadana, en alianza con los cuatro colegios del lugar, y otra dedicada a desarrollar una estrategia de conservación y manejo basada en la comunidad. En este mismo contexto, además de iniciar una colaboración formal con CONAF, se realizaron entrevistas y talleres con actores claves asociados al uso ancestral de los recursos.

En el caso de los establecimientos educacionales, también hay trabajo adelantado, gracias a la participación de dos de ellos en el programa Científicos de la Basura, liderado por el Dr. Martin Thiel, de la UCN, quien forma parte asimismo del núcleo.

Tanto Rapa Nui como Salas y Gómez, beneficiarias del proyecto, son las islas más aisladas del Océano Pacífico Sur, y a causa de su tamaño relativamente pequeño, su biodiversidad está sujeta a las condiciones climáticas marinas imperantes. Ambas, así como los montes submarinos, resalta Carlos Gaymer, son de importancia estratégica para el desarrollo de Chile, debido al potencial turístico y pesquero y por la existencia de recursos biológicos únicos.

Por lo mismo, el proyecto contempla a fines de este mes una nueva campaña, esta vez fundamentalmente orientada a investigación que van a llevar a cabo los oceanógrafos del núcleo, que van a efectuar mediciones de corrientes y otros procesos en terreno. Paralelamente, se realizarán las primeras filmaciones, incluyendo algunos montes submarinos, a profundidades de hasta 400 metros, usando un ROW (robot submarino) aportado por Oceana.

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