gruñidor de ValeriaSe trata de la especie gruñidor de Valeria, que sólo se consideraba presente en el cerro Altos de Cantillana. “Ésta es la primera vez que se describe en nuestra región”, dice el veterinario Carlos Castro. Rancagüino, 11 de septiembre de 2014.

Su nombre científico es Pristidactylus valeriae, tratándose de una especie nativa y endémica de Chile_ Es un lagarto cuyo cuerpo alcanza entre 8 y 12 centímetros de largo -sin contar la cola-, descrito por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) como de “aspecto robusto, cabeza prominente y vientre amarillento”. Hablarnos del gruñidor de Valeria, reptil que sólo se podía encontrar entre el cerro Altos de Cantillana y la Reserva Nacional Roblería del Cobre de Loncha, en la Región Metropolitana. Esto, hasta un año atrás.

Si, pues hace varios meses y con el fin de investigar la flora y fauna del lugar, un joven veterinario y su amigo, todavía estudiante de esta carrera -Carlos Castro y Matías Tobar, respectivamente-, se adentraron en los cordones de la Cordillera de la Costa de la Región de O’Higgins. Alli, 22 kilómetros al sur de su localización original y en Peumo, hallaron un ejemplar de estos.

“Nos pareció bastante peculiar, (porque) era más grande de lo que estamos acostumbrados a ver y sus colores eran totalmente distintos. Le sacamos una fotografía y la mandamos a expertos, quienes confirmaron nuestras sospechas. Se trataba de la especie en cuestión”, cuenta Castro. profesional titulado de la Universidad de Concepción. La revelación fue publicada en un boletin del Museo Nacional de Historia Natural, organismo que visa estos temas. Así, se dio por ratificado el nuevo antecedente.

Según explican en el paper los investigadores, el gruñidor de Valeria es agresivo, “de hábitos saxicolas, asociado a los bosques de Nothofagus y formaciones de quila, en la zona central del pais”. Agregan que los estudios hechos no han sido suficientes, existiendo pocas indagaciones sobre su comportamiento y poblaciones.

“Esto se refleja en un gran vacío de información en cuanto a su ecología e incluso su distribución, por lo que ha sido catalogado como en peligro’: Respecto al ejemplar encontrado, en el boletín, Castro y Tobar señalan que dieron con “un lagarto de tamaño mediano -longitud estándar de 8 centímetros, aproximadamente-, de aspecto robusto y con un pliegue guiar bien desarrollado”.

Además, precisan que su coloración era de un gris apagado, con el vientre amarillo limón. El hallazgo se llevó a cabo en un sector de Peumo, o los pies del cerro Curamahui, donde el bosque dominante es escleráfilo, con boldo, litre y también quilo. Se trata de un lugar dedicado a la producción de uvas.

“El ambiente donde fue encontrado este reptil, corresponde al límite de las plantaciones agrícolas con el bosque nativo”, detallan. Allí, añaden, “se acumulan los sedimentos y rocas extraídas, en el proceso asociado a la adaptación del terreno para las viñas”.

Dada la nueva localización del animal, plantean la probabilidad de que éste tenga “un rango de distribución más amplio” al que la literatura indicaba con anterioridad, “abarcando todo el cordón montañoso de la Cordillera de la Costa de la Región Metropolitana y de O’Higgins. De ser asi, “este saurio podría encontrarse en tres áreas silvestres protegidas: la Reserva Altos de Cantillana, la Reserva Nacional del Cobre Roblería de Loncha y el Parque Nacional Palmas de Cocalán”, resaltan.

De igual modo, en el paper establecen que la apariencia del ejemplar identificado calza con los gruñidores de menor altitud. “Existen dos formas de Pristidactylus valeriae. “Uno habita en la cima y el otro en la parte baja del cerro Cantillana. Este último no pudo ser estudiado por los autores, debido a la sobreexplotación de los cazadores”. Para ellos, esto implica un escaso conocimiento de la especie.

Dado que el aspecto del “individuo hallado concuerda con los que se ubican en la parte inferior del cordón montañoso, creen “de vital importancia” realizar indagaciones para averiguar “su real grado de amenaza’:

En vista de que este lagarto ha sido principalmente vinculado “a formaciones boscosas del género Nothofagus del Chile central”, pero como el registro de Castro y Tobar se realizó en un sitio de actividad vitivinícola, los investigadores postulan dos posibles explicaciones sobre la localización del reptil en Peumo: “puede deberse a una adaptación a la fragmentación de su hábitat natural o al desconocimiento” acerca del animal.

LA OPINIÓN DEL SAG

De acuerdo con Diego Ramírez, encargado regional de Vida Silvestre del SAG, el organismo tomó constancia del hallazgo hace unos meses. Esto, cuando uno de los profesionales los contactó. De todas maneras, confirma que antes publicaron el descubrimiento en el boletín del Museo de Historia Natural. “Es la institución nacional que acredita que estos temas están científicamente comprobados”, enfatiza.

Consultado respecto a la razón por la cual la literatura sobre la materia no incluía esta localización para el gruñidor de Valeria, responde que podría deberse a los escasos estudios acerca de este reptil. “Yo postulo, pero en una opinión súper personal, que al desconocimiento. Creo que (el lagarto) siempre ha ocupado este nicho, siempre en las laderas de cerro, concentrándose en lugares mucho más boscosos, pero es una especie que no ha sido investigada de modo adecuado”, arguye.

En este sentido, añade que “por eso es importante” la indagación. “El hecho de que (el ejemplar) se ubique a 20 kilómetros de donde estaba antiguamente descrito, no es que esté formando nuevos núcleos, sino que es una zona de desplazamiento. Es probable que el gruñidor siempre se haya movido a ciertas zonas aledañas. No sé si en búsqueda de comida, porque en su ambiente natural tiene los hormigones del género Camponotus” de los que se alimenta, subraya el profesional.

De acuerdo con el también veterinario, Chile posee 97 reptiles diferentes. “Más de la mitad de estos, no existe en otra parte del mundo”, sostiene. Dentro de estos, agrega que hay una pequeña familia, “con un menor número de especies, que es la de los Polychridae”. Ahí se encuentra el género Pristidactylus o gruñidores. Entre estos, se ubica el gruñidor de Valeria.

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