lagartijaEn 2012, un grupo de investigadores analizó muestras de ADN de uno de los géneros más diverso de reptiles: Liolaemus. Al examinarlas, dieron con una especie que la ciencia no había catalogado como tal.Estaban ante el Lagarto leopardo de Ubaghs. El Rancaguino, 04 de noviembre de 2014.

A grandes rasgos, los antecedentes del descubrimiento son los siguientes: En 2003, Herman Núñez y Carlos Garín, curador del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) y experto de la UC, respectivamente, realizaban una consultoría ambiental en la mina de El Teniente, llevando a cabo una inspección de los saurios de la zona. Es allí donde se encontraron con este animal que antes no había sido descrito, el que más tarde y de modo preliminar, por el herpetólogo Daniel Pincheira-Donoso, sería reconocido como un ejemplar de Liolaemus cf.elongatus -en taxonomía se usa la cf., para dar cuenta de que la denominación no es definitiva-.

Pero en 2012 y mientras revisaba la colección de anfibios y reptiles del MNHN, Damien Esquerré -principal autor de este hallazgo- llegó a la conclusión de que se trataba de una especie diferente. Lo anterior ocurrió, al percatarse de que presentaba características únicas en referencia a otras poblaciones. Por ello es que se dispuso a extraer evidencia genética y establecer las relaciones evolutivas entre los lagartos leopardo, grupo de lagartijas al cual pertenece Liolaemus ubaghsi. En similar tarea estaba Jaime Troncoso-Palacios -otro de los investigadores de este estudio, junto con Núñez y Garín-.

De acuerdo con el documento, esta nueva población se ubica en la mina El Teniente y en el centro de esquí de Chapa Verde, siendo endémica de esta zona –es decir, sólo se encuentra allí-. No obstante, tienen indicios de que también podría hallarse en la Reserva Río Clarillo de la Región Metropolitana. “No se descarta la posibilidad de que alcance territorios argentinos, dado que es un animal de altura, cerca de la frontera con el país vecino”, agrega Núñez.

En palabras de Esquerré, Liolaemus ubaghsi se distingue de sus familiares más cercanos por varias particularidades en sus escamas. “Pero las características más conspicuas son las de su patrón de diseño. A diferencia de sus parientes, no presenta manchas de leopardo en ninguna parte del cuerpo. Más bien, tiene pequeñas manchas negras y puntitos blancos salpicados sobre el dorso”, detalla. En cuanto a su tamaño, la longitud hocico-cloaca es de una media de 83,3 mm y un máximo de 89,6 mm. En promedio, la cola es 1.46 veces el largo del cuerpo.

“Se llama así en honor a mi bisabuelo, Georges Ubaghs, paleontólogo que hizo contribuciones importantísimas al conocimiento de los equinodermos del paleozoico –ancestros de los erizos, estrellas y pepinos de mar-”, comenta.

MODELO DE ESTUDIO PARA LA ESPECIACIÓN

Una de las conclusiones de la investigación, gracias a los análisis de ADN mitocondrial hechos, es que este reptil es muy cercano a los otros lagartos leopardos de los Andes –clado al cual pertenece-. Sin embargo, el estudio sugiere que el linaje de Liolaemus ubaghsi se dividió antes de que lo hicieran el de los otros.

Además recuerdan que se encuentra alejado de sus parientes, punto que sería fundamental para que terminara convirtiéndose en un saurio distinto.

“Entre la mina El Teniente y los otros, hay valles y cajones de altitudes mucho más bajas. Por lo tanto, se puede decir que está geográfica y reproductivamente aislado, factores que llevan a la especiación –generación de nuevas especies-”, explica Esquerré. Según argumenta, “la formación y elevación rápida y violenta” de la cordillera, ha llevado a que animales “de amplia distribución hayan quedado aislados, por lo que dejan de reproducirse entre sí y eventualmente pasen a ser especies” heterogéneas.

Por eso afirma que ésta es la causa de que la mayoría de los lagartos del género Liolaemus, “el segundo más diverso de reptiles en el mundo, viva en los Andes, entre Chile y Argentina. Los Liolaemus andinos son un modelo perfecto para estudiar la evolución y formación de especies”, precisa.
Respecto a la importancia de este hallazgo, los cuatro investigadores involucrados coinciden en que uno de sus aportes es agregar un animal a la fauna endémica de este lado de la cordillera. De igual modo, tal como se mencionó más arriba, destacan que ayuda a comprender la variedad de saurios existentes aquí.

¿Pero cuál es la razón de que este reptil permaneciera en el anonimato? A juicio de Núñez, aquello puede deberse a la dificultad de recorrer el país y así indagar sobre la composición de sus animales. “Está la complejidad de su territorio, dado por valles y cumbres que pudieron ser refugio de flora y fauna. No toda la nación ha sido explorada por los zoólogos o botánicos”, comenta.
En ese sentido, Esquerré afirma que, quizá, esto obedece a que Liolaemus ubaghsi está “en una zona de acceso muy restringido en verano. Muy poca gente se ha encontrado con este lagarto y ha permanecido, de cierta manera, bajo el radar”. Por su parte, Troncoso-Palacios lo atribuye a la escasez de especialistas dedicados a esta materia. “Pocos científicos se mantienen activos en el estudio de la distribución y taxonomía de los reptiles chilenos y el Estado no parece estar muy interesado en fomentar la investigación en éste y otros campos”.

Además, añade que es difícil el ingreso a muchos sitios y que “las mineras o fundos impiden el acceso a lugares con un tremendo potencial para albergar especies endémicas”. Igualmente, dice que no existen suficientes colecciones herpetológicas que permitan el análisis expedito de especímenes.

IMPORTANCIA DEL HALLAZGO

Esquerré afirma que la diversidad de los lagartos de los Andes ha sido subestimada. “Recientemente hemos descrito varias especies andinas. Con Núñez, por ejemplo, describimos a Liolaemus riodamas, el lagarto del río Las Damas, cerca de Termas del Flaco. Troncoso-Palacios describió a Phymaturus damasense, que vive en el mismo cajón. Varias más verán la luz en los próximos años. Algunas de ellas, también en la Región de O’Higgins”, adelanta.
En la misma línea, Carlos Garín sostiene que es relevante “empezar a descifrar” la composición de las especies de la nación. “Sabemos muy poco, incluso de los vertebrados grandes (…), lo más notorio para el ser humano, y aún así tenemos un desconocimiento súper grande. Estas inspecciones por zonas geográficas, deberían ser totalmente auspiciadas por organismos públicos. En ciencia se piensa mucho que este conocimiento es básico para un país, que ya se logró. Pero lo hemos demostrado con los reptiles: es algo que todavía está formándose”.

Troncoso-Palacios también arguye que aprender sobre la biodiversidad, “debería ser una prioridad para el Estado”. Esto, en particular si se tiene en cuenta que “la tasa de extinción de especies se ha incrementado dramáticamente por causa de las actividades humanas”. Por eso, asegura que Liolaemus ubaghsi debe asignarse “a una categoría de conservación” y después “implementar las medidas necesarias para su protección. Si una especie no es descrita, no puede ser clasificada. Por lo tanto, su conservación no puede ser gestionada por el Estado”.

De ahí que, a juicio de Núñez, esta información permita “administrar el territorio y orientar los esfuerzos de recursos humanos y económicos”. Esto, en pro de resguardar la fauna endémica o establecer “las estrategias para la eliminación de especies foráneas -que pudiesen ser eventuales plagas-, afectando la salud o la economía del país o de una región”.

LA OPINIÓN DEL SAG

De acuerdo con Diego Ramírez, encargado regional de Vida Silvestre en el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), este descubrimiento permite que el Estado tome cartas en el resguardo de Liolaemus ubaghsi. “Sólo se puede proteger lo que se conoce. Saber sobre el estado de conservación, distribución y aumentar el conocimiento público de los taxa de una región o país, se ha transformado en el eje principal para generar políticas eficientes que preserven las especies”. Con todo, dice que el 20 por ciento de los herpetozoos ha sido catalogado como inadecuadamente conocido.

Respecto a las razones para que este lagarto no fuera considerado como una población distinta, explica que “muchas veces las características morfológicas, conductuales o de distribución territorial” no son suficientes “para diferenciar las especies y se debe utilizar otras metodologías para un dictamen certero”. Por ello cita la secuenciación genética. “Implica una investigación de mayor costo y tal vez a mayor plazo, pero la información es veraz y se pueden sacar conclusiones mejores acerca de la biodiversidad del país”, precisa.

En cuanto a si la ubicación de Liolaemus ubaghsi en El Teniente significa algún riesgo para su vida o estudio, responde que no en lo inmediato. “Por el contrario, la difusión es esencial. Y al informar a Codelco, podríamos conversar sobre un sistema de resguardo o protección en conjunto”, propone.
Por su parte, desde la cuprífera dicen que aún no han sido notificados de que el reptil se halla en sus dependencias. “Hasta el momento, ninguna autoridad se ha acercado formalmente a la división para consultar al respecto”, sostiene Valentina Santelices, gerenta de Sustentabilidad y Asuntos Externos de El Teniente.

Pese a esto, agrega que siempre han tenido “la mejor disposición para facilitar investigaciones” relacionadas con la “promoción de la biodiversidad y que contribuyan al desarrollo científico”. En este sentido, subraya que sus estándares ambientales establecen que impulsarán, participarán y colaborarán “en iniciativas de protección y conservación de la biodiversidad”.

Print Friendly, PDF & Email