Sernapesca estableció que es posible su depósito en lugar ubicado a 75 millas al oeste del faro Corona, en Ancud. A un 70% alcanza la reducción.

Mediante una resolución de la Dirección General de Territorio Marítimo (Directemar) de la Armada, se autorizó el vertimiento de 300 toneladas de mortandad de peces en alta mar, medida que estaba considerada como último recurso, ante el avanzado estado de descomposición de la biomasa que ha muerto como efecto del florecimiento de microalgas en las jaulas de centros de cultivo de salmones.

Para ello, se estableció un punto situado a 75 millas náuticas (unos 140 kilómetros), al oeste del Faro Corona, ubicado en Ancud, con un radio de cinco millas náuticas.

El director regional de Sernapesca, Eduardo Aguilera, reconoció que el jueves recibieron una solicitud de una de las 13 empresas afectadas, para llevar 300 toneladas desde sus centros ubicados en las inmediaciones de la Isla Maillen.

“Por sus condiciones de descomposición, (esa carga) ya no la recibía las plantas reductoras de harina de pescado, ni era posible disponerlo en un vertedero en tierra. Además, por la emanación de ácido sulfhídrico, no quedó más alternativa que autorizar a la empresa, al movimiento hasta el punto que dispuso la autoridad marítima”, agregó.

La resolución establece un máximo de nueve mil toneladas, precisó Aguilera, quien aseguró que hasta ayer al mediodía no habían recibido nuevas solicitudes en ese sentido.

Cadena alimentaria

Respecto del lugar elegido, el director regional de Sernapesca explicó que todas las corrientes marinas tienen dirección noroeste, “por lo tanto van alejándose de la costa. Además, está en la zona de alta productividad primaria, así que ese aporte de materia orgánica debiera ser absorbido con facilidad por el ambiente”.

Detalló que esa mortalidad entra en la cadena trófica marina. “Es una zona que se eligió además con el visto bueno de la Subsecretaría de Pesca. En esa área no hay actividad pesquera, industrial ni artesanal, y no genera impacto con otros usuarios”, estableció.

La nave que lleva esa carga zarpó el jueves en la tarde y debería haber llegado al punto de vertimiento ayer, a las 8 de la mañana. En ella, viajaban funcionarios de Sernapesca para verificar la condición sanitaria de la maniobra y que se haga en el punto autorizado.

Todo esto está estipulado en el Protocolo de Londres, que regula el vertimiento de desechos en el mar a nivel internacional.

Avance de retiro

Sobre el grado de avance de las maniobras de retiro de mortalidad de peces, Eduardo Aguilera precisó que hasta ayer había un recuento de 38 mil 500 toneladas de biomasa perdida. De ellas, 27 mil (70 %) habían sido enviadas a plantas de reducción ubicadas en las regiones de Los Lagos y del Biobío.

Puntualizó que son 23 millones 800 mil peces y que no ha habido alteraciones.

En cuanto al plazo para concluir esas labores, estimó que “la próxima semana debería terminar de limpiarse. Si no, los procesos de descomposición estarán muy avanzados”.

El director del Sernapesca consideró que el florecimiento de la microalga chatonella, podría representar “una proyección de reducción de la cosecha, del orden de las 90 mil toneladas”, que se distribuyen entre 2016 y 2017.

Fuente: Diario Austral de Osorno

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