Lo más probable es que aparezca más bosque nativo, advierte Aarón Cavieres, director ejecutivo de la Corporación Nacional Forestal (Conaf). “Esos bosques siempre estuvieron, solo que ahora los vemos”, dice.

Alude así a la decisión de actualizar el catastro de bosques y vegetación nativa en todo el país, con una escala que dé mayor resolución (1:20.000 e incluso en zonas más densas y cubiertas 1:10.000).

Es como tomar “una foto” con mucha cercanía: tanta que puede verse con mucho detalle la cobertura arbórea y las especies arbustivas incluso en superficies tan pequeñas como 1 a 0,5 hectáreas.

El proceso, que incorpora la nueva escala, ya acumula más de un año de trabajo. El objetivo, dice Cavieres, es que la actualización del catastro en todo Chile esté listo en 2020.

Se avanza por etapas en las regiones. Ya se ha trabajado en Coquimbo, Maule, Biobío y Arica-Parinacota. Este año se sumarán Magallanes, Atacama, Tarapacá y Antofagasta.

La inversión anual en el trabajo de actualización bordea los $300 millones.

Otro aspecto relevante, destaca el director de Conaf, es que a partir de 2017 se levantará un registro de cambio de uso de suelos, con la misma metodología, lo que servirá para mejorar la fiscalización de las áreas forestales que cubren el 23% del territorio (ver gráfico). “Esto significa que vamos a poder detectar todas las cortas ilegales”, explica.

Nueva línea base

Hace 19 años, cuando se dio a conocer el primer catastro de bosques y vegetación nativa, que se realizó entre 1993 y 1997, con una escala 1:50.000, y cartografió con imágenes digitales (fotos aéreas y tecnología satelital), la unidad mínima que se reflejó en detalle fue de 6,25 ha.

Ese catastro determinó que Chile contaba con 13,4 millones de ha de bosques nativos y 2,1 millones de plantaciones.

La actualización de 2011 efectuada por el gobierno anterior, también aplicó un cambio para evaluar como unidad mínima 4 ha. Así reveló que la superficie de bosque nativo era de 13,6 millones de hectáreas. Las plantaciones, en tanto, eran 2,8 millones de ha.

En el actual catastro en curso, Conaf busca fijar una “nueva línea base” en adelante, que mantenga la forma de cuantificar el recurso forestal (nativo y plantaciones). Cavieres reconoce que habrá que buscar una fórmula de “transición”, porque el resultado con esta metodología no será comparable con el primer catastro y su puesta al día posterior. “Habrá que decir si creció la superficie porque aumentó el bosque o si creció por el cambio en la escala”, señala.

La sustitución de bosques nativos por plantaciones es “un proceso bastante detenido. Es marginal”, señala Cavieres. La mayor pérdida se produce por los incendios, dice, y por eso se levantará información en áreas de amortiguación de parques nacionales y la interfaz de las ciudades. Ello servirá para modelar cómo se comportaría el fuego.

EN EL NORTE

Arica posee 47 mil ha y Tarapacá 7 mil ha. Antofagasta y Atacama, cero.

14,3 millones de Ha. es la superficie de bosque nativo. Dato actualizado a enero de 2016.

3 millones de Ha. suman las plantaciones (pino, eucaliptus y otras).

“Necesitamos acordar una metodología”

Al ex jefe de proyecto del primer catastro de bosques y vegetación nativa de 1997, Antonio Lara, profesor de Ciencias Forestales de la Universidad Austral de Chile, le parece necesario “consensuar una metodología” que logre conciliar las actualizaciones que realiza la Conaf y las de los investigadores académicos, dado que éstos hallan pérdidas del recurso mayores a las reportadas por el organismo fiscalizador.

La Conaf, en sus últimas cifras, difundidas hacia fines de 2015, señaló que la merma actual era de 6.700 ha al año y aseguró que la deforestación se había reducido. Lara, en cambio, sostiene que varios estudios científicos publicados revelan que desde el 2000 la pérdida de este recurso se eleva a “30 mil hectáreas al año”.

La Conaf considera que el mayor impacto son los incendios y no la sustitución, pero el experto de la U. Austral afirma que hay regiones, entre ellas La Araucanía, donde está probado que la causa del retroceso del bosque nativo sigue siendo la sustitución por plantaciones de especies exóticas (pino y eucaliptus) junto con cambios de uso de suelo para agricultura y ganadería.

Lara sugiere crear un “panel de expertos” que acuerde una metodología y brinde mayor atención a la conservación. Agrega que se requiere evaluar la degradación que ha tenido el bosque nativo, especialmente producto de la extracción de leña y el “floreo” (corta de los mejores árboles en un bosque), además del daño a la regeneración causada por el ganado.

El académico, que integra el Centro del Clima y la Resiliencia (CR2), dedicado a efectos del cambio climático, enfatiza que los bosques nativos son clave en la provisión de agua, que es muy superior a las plantaciones.

Fuente: El Mercurio

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