Cuando en Antofagasta no había playas artificiales la relación de sus habitantes con el borde costero rocoso era mucho más estrecha. Por obligación. Y en esa geografía la presencia de extensas camas de piure entregaban a la zona una particularidad muy especial, única en el país y prácticamente en el mundo.

Durante décadas el piure de Antofagasta (Pyura praeputialis) proporcionó entretención a los niños que jugaban sobre ellos pisándolos para que expulsaran el agua contenida y para adultos que encontraron en esta especie una fuente de alimentación esporádica y una apetecida carnada para la pesca.

Hoy esta realidad cambió drásticamente y su presencia es cada vez más intermitente debido -según los expertos- a su descontrolada explotación. Sobre su llegada a las costas antofagastinas se manejan hipótesis distintas: que era parte de Gondwana hace 90 millones de años o que llegó a la bahía pegado a la madera de barcos, troncos o maderas a la deriva provenientes de Australia.

Al respecto, el Dr. Aldo Pacheco, investigador de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Antofagasta aclara que el Piure de Antofagasta no es una especie endémica de esta zona, como se creyó durante muchos años. “Se trata de una especie nativa de la costa sureste de Australia. Se cree que llegó a la bahía de Antofagasta hace aproximadamente 100 años atrás, transportada en barcos de carga”.

PRESENCIA

Según Pacheco -quien ha liderado varias tesis relativas al tema- existen tres condicionantes naturales que explican el por qué la presencia del Piure de Antofagasta se ha mantenido acotada a esta bahía y no se expandió al resto del país. En rigor, su presencia se extiende desde la zona de Puerto Coloso hasta Punta Tetas (cerca del balneario Juan López).

“La larva (que es la fase del ciclo de vida que se puede dispersar por corrientes en el agua) tiene muy poca duración, solamente entre 1 a 3 horas en la columna de agua. Este tiempo es aparentemente muy corto como para dispersar las larvas a distancias considerables antes de asentarse en la orilla y cerca de los adultos”, dijo.

Asimismo, sostiene que el patrón de circulación del agua dentro de la bahía de Antofagasta es ciclónico, es decir el agua gira y queda retenida dentro de la bahía varios días con lo cual no se permite la dispesión de larvas fuera de ésta.

Y finalmente, explica que “las larvas del Piure se asientan sobre los adultos de su misma especie, por lo que si los adultos siempre están dentro de la bahía los juveniles buscarán estar junto a ellos”.

Lo cierto -y aquí radica la importancia de esta especie para la zona-, es que este tunicado forma un hábitat que da vida a más de 120 especies distintas. Algunas submarinas, como las lapas, gusanos de mar o jaibas, y otras sobre el mar como gaviotas, pilpilenes y zarapitos.

BIODIVERSIDAD

El Piure de antofagasta es una especie relativamente grande que vive en agregaciones que se extiende en forma de una banda en la orilla rocosa de la bahía. Tiene forma de una copa, es decir, amplio en la parte superior y con un adelgazamiento en la parte inferior.

“Al estar agregados, forman unas galerías en el interior bajo de los espacios generados entre los individuos, creando refugio y hábitat para una multitud de especies de invertebrados marinos, incluyendo juveniles de especies que son consumidas como lapas y locos”, explica Pacheco.

Asimismo, en la parte superior y expuesta de la banda de Piure, se asientan algas y otros invertebrados que le sirven de alimento a las aves ‘minas.

En resumen, el Piure tiene un efecto “concentrador” de biodiversidad en la orilla rocosa. Además, el Piure se consume de manera directa y también sirve de carnada para los pescadores de orilla.

Y pareciera ser que esa condición es la que finalmente lo tiene en peligro de desaparecer de nuestras costas. Según los datos de la dirección regional del Sernapesca, los desembarques controlados del recurso pasaron desde las 8 toneladas en el 2000, a 30 toneladas controladas en 2015.

Desde la repartición de gobierno explicaron que -desde el punto de vista pesquero-, no representa una pesquería rentable económicamente, ya que su consumo es local y primordialmente humano. Asimismo, no tiene período de veda, tampoco talla mínima de extracción, ni otro tipo de medida de administración pesquera.

PELIGRO

Respecto de su estado de conservación, en 2014 el investigador Juan Carlos Castilla y sus colaboradores, publicaron en el Journal Plos One un estudio que da cuenta del estado del Piure en la costa sureste de la bahía (entre el sur de Coloso y Autoclub de Antofagasta).

“Este equipo de investigación reportó que en el periodo comprendido entre los años 1993 al 2014, la extensión de la banda de Piure se ha reducido entre 60% a 90% y en algunos lugares simplemente ha desaparecido”, advierte Pacheco.

Pero ¿qué factores están provocando su desaparición? Aparentemente, es la misma extracción.

“Los pescadores cortan varios individuos juntos, los cuales al morir van debilitando la estructura de la agregación, la cual se desprende por la acción del oleaje. El problema es que para generar nuevos reclutas (individuos nuevos para la población) el Piure no tiene muchas opciones puesto que es una población restringida y limitada. Es decir, no tiene de donde retroalimentaise con poblaciones externas. No conozco de otro factor que pueda estar afectando”, sostiene Pacheco.

Ese relato es consistente con la masiva presencia de carpistas en el sector estudiado durante los periodos de verano, quienes se alimentan y extraen el recurso sin ningún tipo de restricción durante largos periodos.

¿COMPENSADO?

En conclusión, la desaparición del Piure de Antofagasta conlleva también a la pérdida de ese efecto de concentrador de la biodiversidad. Sin embargo, no todas son ¡natas noticias para esta situación.

Según el investigador, por encima de la franja del Piure se ubica la franja del “chorito maico” (Perumytilus purpuratus) que es una especie nativa, “y que también tiene la propiedad de albergar una gran biodiversidad. Aparentemente, a medida que se ha reducido la franja de Piure, ese espacio ha sido progresivamente colonizado por el chorito, lo cual hace que los niveles altos de diversidad aún se mantengan”.

De hecho, ya realizaron un estudio donde compararon los invertebrados que viven en asociación de estas dos especies.

“Encontramos que ambos mantienen los mismos niveles de biodiversidad. Entonces, existe la posibilidad de un efecto compensatorio en la eventual desaparición del Piure, mediado por el chorito, pero con sus características particulares. Obviamente, lo que se perdería totalmente, es el Piure como proveedor de alimento y carnada para los pescadores locales”, culminó.

Fuente: El Mercurio de Antofagasta

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