Neumáticos, cocinas, tarros de pintura, maderas y plásticos son algunos de los elementos que se aprecian a simple vista en el humedal de La Teja, en Valdivia, y son una clara evidencia de la contaminación que afecta a este tipo de cuerpos de agua.

Pero no es el único en este estado. En Chile, los humedales son conocidos con diferentes nombres -hualves, pantanos y vegas son los principales-, pero en definitiva significan lo mismo: área sujeta a una inundación temporal o permanente.

Vecinos y agrupaciones han denunciado la contaminación ambiental, que, según explican, está presente en casi la totalidad de los humedales de Valdivia, los cuales son utilizados como basurales por empresas y particulares que botan allí todo tipo de residuos y escombros.

Al igual que el humedal de La Teja, otro de los más afectados es Angachilla, en el extremo suroeste de la ciudad, que muestra toneladas de escombros depositados en el lugar. “La gente va a botar de todo, en camionetas, en camiones y con el tiempo han transformado esto en un basural”, dice el vecino Fredy Vargas.

Alberto Tacón, académico de la U. Austral y director de Biósfera -organización ciudadana que protege estos espacios-, explicó que desde 2008 Valdivia ha sufrido un sistemático relleno de sus humedales, empujado principalmente por una creciente demanda inmobiliaria.

Tacón sostiene que el sentido práctico de proteger un humedal yace en respetar los cauces naturales de los ríos y así evitar tragedias como las que en 2015 provocaron aluviones en el norte. “Todos los humedales de Valdivia forman parte de la red primaria de drenaje de agua lluvia. En una ciudad cuyas precipitaciones bordean los 1.500 mm es imprescindible mantener esa red. Y si no se mantiene, la alternativa es construir colectores a un costo enorme”, explicó.

Otro peligro reside en que si un humedal es rellenado para la edificación de viviendas, estas tendrán poca resistencia en sus bases. Así lo grafica Luis García, vecino del barrio Los Conquistadores, quien acusa daños en varias casas, ya que el terreno sobre el cual se edificaron fue un humedal. “Estas casas tienen menos de seis años y algunas se han descuadrado completamente, porque el terreno cedió con las primeras lluvias. Este es un drama que afecta a familias a las que les quedan 20 años más para terminar de pagar su casa”, dijo.

Nueva normativa

Tras una ardua presión ciudadana, la Municipalidad de Valdivia acaba de aprobar una ordenanza que protege estos cuerpos de agua y establece sanciones para quienes los contaminen.

Esta normativa entrará en vigencia a inicios del mes de abril y permitirá aplicar multas hasta por 10 UTM ($45.000, aproximadamente) a quienes rellenen los humedales, así como la fiscalización por parte del municipio local, apoyado por grupos ciudadanos, que además se han organizado para llevar a cabo tareas de limpieza.

Fuente: El Mercurio

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