El deterioro de los ecosistemas no solo ha llevado a la extinción de especies, sino también a una baja en la calidad de vida del ser humano.

Prácticamente todos los ecosistemas del planeta están amenazados, pero dimensionar las consecuencias de esto es algo que aún no se logra dimensionar a cabalidad.

En el 58,1% de la superficie de la tierra, la biodiversidad ya habría pasado el límite en el que pasa a ser incapaz de mantener a la sociedad humana, asegura un estudio publicado en la última edición de la revista Science. Esto es crucial si se considera que en estos espacios vive el 71,4% de la población mundial.

“Sabemos que la pérdida de biodiversidad afecta el funcionamiento de los ecosistemas, pero el cómo no está completamente claro”, dice Tim Newbold, académico del Centro de Investigación en Biodiversidad y Medio Ambiente del University College London y líder del estudio. Lo que sí se sabe, continúa “es que en muchas partes del mundo nos estamos acercando a un punto donde la intervención humana será necesaria para asegurar que siga el funcionamiento de los ecosistemas”.

Valor económico
“Este análisis es muy interesante porque permite entender que la biodiversidad no solo es importante por las especies, sino también por las funciones de los ecosistemas como un todo”, opina Cristián Bonacic, académico de Agronomía UC. La existencia de agua limpia o la purificación del aire por la vegetación son parte de esas funciones, las que son vitales para el hombre.

Cálculos globales estiman que el costo de los “servicios” que entregan los ecosistemas a la sociedad es del orden de las decenas de billones de dólares. Algo difícil de sustituir.

En el estudio se analizaron datos de 39.123 especies en 18.659 lugares alrededor del planeta para determinar cómo cambió la biodiversidad desde que el hombre intervino. Los biomas como pastizales, sabanas y matorrales son los más afectados, concluye el trabajo, seguidos por los bosques. En ellos ya no estarían aseguradas las condiciones para proveer el ciclo natural de nutrientes. Así, 9 de los 14 biomas terrestres habrían traspasado el límite que asegura la sobrevivencia de la naturaleza.

En tanto, solo 13 de los 34 hotspots o zonas de alta biodiversidad estarían dentro de los límites seguros. La Selva Valdiviana, la única de estas zonas ubicada en Chile, pertenece a esa minoría. Pero eso no significa que el área esté fuera de riesgo, aclara el estudio, sino solamente que la enorme cantidad de especies que hay en ella hace que la amenaza no sea tan crítica.

La situación en Chile es preocupante, dice Cristián Bonacic. “Hemos ido transformando y destruyendo muy rápido un ecosistema de alta calidad”, opina. La intervención es urgente.

Los mayores cambios han ocurrido donde vive gran cantidad de gente. “Por ello tenemos que preservar las áreas que quedan con vegetación natural y restablecer las zonas que han sido intervenidas por el hombre”, dice Tim Newbold.

Fuente: El Mercurio

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