En la noche, inmediatamente después de la luna llena, los científicos se sumergen bajo las olas para estudiar uno de los ritos de reproducción más prolíficos y misteriosos del planeta.

Las cálidas aguas oceánicas repentinamente hierven con billones de huevos y esperma que se dispersan con las corrientes y se produce la fecundación para formar nueva vida. A nivel global, cientos de especies de coral realizan los ritos de liberación de gametos sincronizados con las aguas más tibias y el ciclo lunar.

Los corales son colonias gigantes de criaturas diminutas. Cada pequeño animal tiene una boca central y tentáculos de alimentación, y secreta una sustancia pétrea alrededor de su base que une a la colonia. El arrecife nutre a especies marinas y las poblaciones de peces que alimentan a millones de personas.

Los estudios del baile de procreación son considerados vitales para ayudar a salvar a los arrecifes corales alrededor del mundo, incluyendo a la Gran Barrera de Coral frente a la costa de Australia. Ha sufrido repetidos episodios de blanqueamiento masivo, principalmente atribuidos a menor calidad y mayor temperatura del agua debido al cambio climático.

La esperanza es que una mejor comprensión de la reproducción del coral ayudará a su recuperación.

“Una gran preocupación es la habilidad para recuperarse de severos episodios de blanqueamiento”, dijo Emily Howells, investigadora de coral en la unidad en Abu Dhabi de la Universidad de Nueva York.

Un buzo esperando el suceso anual podría ver una cabeza de coral cargado de células sexuales individuales, llamadas gametos, que lucen visiblemente hinchados y listos para ser liberados.

“Entonces, repentinamente, uno es liberado y, puf, todos se liberan”, dijo Emma L. Hickerson, buza veterana y coordinadora de investigación en Flower Garden Banks, un arrecife de coral a unos 160 kilómetros frente a la costa de Texas en el Golfo de México.

En inmersiones nocturnas en años recientes, videógrafos, incluyendo a Hickerson, han documentado la maravilla natural.

Como sucede tan frecuentemente en el romance, el momento adecuado lo es todo. Si los corales liberan sus gametos con un desfase de tan sólo unos minutos con sus vecinos, las probabilidades de éxito reproductivo se ven marca damente reducidas.

Los óvulos y esperma liberados son boyantes. Flotan hacia arriba por las tibias aguas marinas para fusionarse en la superficie y, en ocasiones, forman manchas gigantes color rosa que contienen millones de embriones de coral.

Estudios recientes han mostrado que los embriones a la deriva pueden navegar las corrientes de la superficie durante cientos de kilómetros y entonces descender para fundar nuevas colonias y arrecifes.

¿Cómo monitorean criaturas sin ojos las fases de la luna y determinan cuándo es el momento oportuno para empezar a liberar sus gametos?

El momento clave ocurrió después de que Oren Levy, un joven científico israelí, viajó a Australia para estudiar en la Universidad de Queensiand. Levy quedó fascinado por una clase de fotorreceptores conocidos como criptocromos. Originalmente hallados en las plantas, también habían sido identificados en insectos y mamíferos. En 2007, él y otros seis científicos de Australia, Israel y Estados Unidos reportaron en la revista Science que los corales sí tienen fotorreceptores primitivos, si bien no poseen auténticos ojos. En experimentos, encontraron que los químicos fotosensibles respondían a la luz de la luna.

Los científicos cada vez más determinan cómo los cambios ambientales pueden trastocar el baile procreativo. En estudios publicados en diciembre y febrero, un equipo de científicos suizos y estadounidenses reportó que partículas de sedimento resultado del dragado y otras perturbaciones oceánicas pueden adherirse a los óvulos y el esperma, bloqueando su trayecto a la superficie y reduciendo las probabilidades de fertilización.

“El potencial de los sedimentos para hundir los gametos de coral enfatiza la necesidad de manejar cuidadosamente el momento de las actividades humanas generadoras de turbulencia cerca de los arrecifes durante los periodos de desove”,escribieron los científicos. Con notables excepciones, la temporada cumbre para el desove masivo de los corales abarca de enero a marzo en las latitudes bajas, de marzo a mayo en las latitudes intermedias y de junio a octubre en las latitudes altas.

En Hawai recientemente, más de 2 mil científicos de arrecifes, elaboradores de políticas y otros se reunieron en una conferencia internacional para conversar sobre mejores formas de proteger los vitales ecosistemas.

Fuente: La Segunda

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