En el islote anidan especies que debido a la presencia humana prácticamente han desaparecido de Isla de Pascua. De ahí la importancia del Censo Anual de aves nidificantes que realizan expertos de Conaf desde hace nueve años. El último se llevó a cabo a mediados de agosto y sus resultados se darán a conocer en diciembre, conjuntamente con la entrega de un documental.

Un equipo liderado por Conaf Isla de Pascua viajó a la isla Salas y Gómez  o Motu Motiro Hiva, con el propósito de realizar un nuevo Censo y Monitoreo de Aves en esa zona insular,  considerada un santuario de la naturaleza  que, conjuntamente con Rapa Nui, conforma una importante ecoregión del Pacífico Sur.

La expedición se inició el pasado 17 de agosto, cuando el buque Aquiles de la Armada de Chile zarpó desde Valparaíso y emprendió un viaje de seis días hasta el islote ubicado a 800 kilómetros de la Región de Atacama y a 415 al noreste de Isla de Pascua.

Tras  desembarcar en un helicóptero naval, los especialistas se abocaron a recoger información para compararla con los datos que arrojó la medición que se realiza anualmente desde 2007, pero que sin embargo no pudo llevarse a cabo el año pasado.  De ahí la urgencia de no seguir postergando esta investigación.

La directora provincial de Conaf Isla de Pascua, Ninoska Cuadros, destacó que “la vida y biodiversidad que hay entre Rapa Nui y Salas y Gómez está clasificada dentro de una ecoregión de gran importancia a nivel nacional y del Pacífico. Lo que ocurre en el islote podría además servirnos de guía para lograr en el futuro un nivel de conservación como el que tiene por su aislamiento, porque se ha conservado así precisamente porque no hay presencia humana, que fue lo que no pasó en Rapa Nui”.

Y enfatizó que, para la Corporación Nacional Forestal, “el monitoreo censal de la avifauna constituye uno de los pilares  institucionales. En este caso, incluir a Motu Motiro Hiva, más que una necesidad es una prioridad, porque estamos hablando de un solo complejo montañoso subterráneo que nos hace una sola masa de un ecosistema único”.

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Situación de las aves

El guardaparque de Conaf y encargado de Ave y Fauna de Isla de Pascua, Pedro Lazo Hucke, fue quien lideró el monitoreo de las especies. En terreno hizo un diagnóstico preliminar, indicando que “algunas especies como los makohe y los tavi están en buen estado. No tenemos las cifras todavía, pero al parecer se ha mantenido el número de individuos. Pasa lo mismo con los kena y pensamos que puede haber un aumento con la cantidad de tavake, la mayoría de los cuales estaban con huevos o con polluelos”.

“Sí nos preocupó la falta de golondrinas de mar de garganta blanca. Encontramos solamente dos con nidos activos, ahí hay algo para preocuparse, hay que ver qué está pasando con ellas”, indicó sobre esta especie que antiguamente habitaba en Rapa Nui y que actualmente sólo anida en Salas y Gómez.

La idea de hacer un Censo de Aves Nidificantes partió hace nueve años cuando se retomó el  programa de conservación de aves autóctonas en Isla de Pascua, oportunidad en la que se constató que algunas especies ya no estaban y que el rango de distribución de éstas llegaba hasta Salas y Gómez.

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En esta isla deshabitada, las únicas intervenciones humanas son un faro al que la Armada le realiza una mantención anual, y desgraciadamente los desperdicios que el mar arrastra desde el continente, que en los últimos años efectivos navales se  han encargado de retirar.

De hecho, en viajes anteriores, Conaf constató una alta mortandad de especies en cuyos estómagos se encontraron restos de plástico y basura. Otra de las preocupaciones es la presencia de desechos en los propios nidos.

La expedición en la que participaron también representantes del SAG, de la comunidad Rapa Nui e investigadores de la Universidad Católica del Norte, quedará registrada en un documental que ya está preparando Conaf Isla de Pascua y que se dará a conocer en diciembre, conjuntamente con los resultados del censo. La encargada de Comunicaciones de esta repartición, Katherine Moreira, dijo que para tal efecto viajó también un equipo audiovisual que registró en detalle el trabajo con las aves en el islote.

Y manifestó que no fue una tarea fácil, ya que en Salas y Gómez “no se puede caminar  sin mirar el suelo, porque en todos lados donde tú pisas puede haber un huevo, un polluelo o un ave anidando. Fue muy complejo”.

Fuente:  El Mostrador

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