La semana pasada se confirmó que la relación del grupo Luksic con el proyecto hidroeléctrico se había quebrado. Ahora, la coordinadora No Alto Maipo y la ONG Ecosistemas –con el apoyo de organizaciones internacionales– pretenden poner en conocimiento a los departamentos de control de organismos multilaterales en Estados Unidos, respecto de eventuales incumplimientos de las entidades que financiaron la polémica apuesta hidroeléctrica. La acción será interpuesta esta semana y busca que se quite apoyo económico a la iniciativa, que tiene cerca de un 50% de avance en San José de Maipo. Desde AES Gener dicen que la queja es una “falacia” y que parece ser una medida comunicacional, “aprovechando el proceso de reestructuración en el que se encuentra el proyecto”. Y resalta que los bancos financistas de dicho proyecto tienen equipos “que regularmente visitan el Cajón del Maipo y las obras para corroborar en terreno el avance de las mismas y que nuestras operaciones se encuentren dentro o por encima de los estándares requeridos para proyectos de esta envergadura”.

“Quitar financiamiento a Alto Maipo” y “que se den cuenta de las vulneraciones que han cometido al financiar un proyecto dañino, con sobrecosto y sin planificación”, son los objetivos que buscan las organizaciones que han batallado a nivel judicial y comunicacional con el proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo. Marcela Mella, de la coordinadora No Alto Maipo, y Juan Pablo Orrego, de Ecosistemas, viajaron el sábado a Estados Unidos y este lunes y martes pretenden dar un paso clave: golpear en la billetera al negocio energético.

Para ello, presentarán una queja ante los entes de control de organismos multilaterales que participan en el financiamiento de Alto Maipo: Corporación Financiera Internacional IFC, del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. En la queja que interpondrán ante la Compliance Advisor Ombudsman (CAO), que regula las directrices ambientales y sociales de la IFC, y la que presentarán ante el Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación (MICI), órgano de consulta del BID, plantearán que dichas corporaciones financieras involucradas no han cumplido sus propias directrices de aportar dinero a negocios de este tipo.

Respecto a la primera queja, de 50 páginas y a la que tuvo acceso El Mostrador, los opositores al proyecto afirman que la entidad ligada al Banco Mundial y que invirtió 150 millones de dólares en Alto Maipo, incumplió sus normas al inyectar recursos a un “megaproyecto hidroeléctrico que interviene en forma particularmente severa el sistema hídrico de la cuenca alta del río Maipo, pero afecta también directamente zonas intermedias y bajas de la cuenca”, junto con señalar que el impacto en el desarrollo sustentable no será positivo como está planteado en el acuerdo de la iniciativa con la propia corporación financiera.

La ofensiva cuenta con el apoyo internacional de varias organizaciones: Accountability Counsel, Center for International Environmental Law (CIEL), Interamerican Association for Environmental Defense (AIDA), International Rivers (IR), Natural Resources Defense Council (NRDC) y Patagonia Inc.

En el documento plantean errores y/u omisiones en los cálculos de producción del proyecto a nivel anual, así como los efectos que –según los opositores al proyecto– va a tener a nivel de suelo, agua y aire para la zona de San José de Maipo y también Santiago, haciendo hincapié en los reales fines que manifiesta tener el proyecto versus lo que en la práctica significaría.

En una de las quejas presentadas, se afirma que “el proyecto no mejora la seguridad energética del país. El PHAM (Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo) tiene entre sus objetivos (que tampoco han sido constantes ni transparentes a lo largo de su diseño, evaluación ambiental y construcción) suministrar energía a otra empresa privada (Antofagasta Minerals, hasta hace una semana socia minoritaria en el PHAM), cuyas operaciones mineras se ubican en el norte del país, a 250 kilómetros de la cuenca del río Maipo”.

Dentro de los mismos puntos, la queja agrega que en cuanto a las normas de desempeño de sostenibilidad ambiental y social que exige el propio banco para financiar proyectos, “Alto Maipo no cumple con los requisitos de financiación establecidos por este organismo y por la mayoría de las instituciones financieras internacionales. No se realizó una evaluación integrada, no se evaluó el efecto acumulativo del cambio climático, no existió participación ciudadana efectiva, no se está haciendo una gestión del desempeño ambiental y social del proyecto, El PHAM no es eficiente, no existen condiciones de trabajo adecuadas y (hay) Vulneración de Derechos Humanos”. Esto último, basado en la calificación que hizo el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) como uno de los 100 conflictos en los que se estarían vulnerando derechos humanos en Chile.

En la queja –respecto de la cual, según explican los demandantes, los organismos tienen cinco días para decretar si es admitida a trámite o no– también dejan en evidencia que a la fecha de la presentación del documento existen asuntos pendientes a nivel judicial. “Existen tres juicios pendientes contra el PHAM que están en curso en los tribunales chilenos y 14 denuncias ante la Superintendencia de Medio Ambiente. Actualmente se están preparando nuevas acciones legales para ser presentadas en Chile, así como demandas para ser presentadas en tribunales internacionales”.

Para Marcela Mella, hoy en Estados Unidos, estas acciones buscan que las instituciones financieras a nivel internacional revisen lo que ocurre con el proyecto –que la semana pasada anunció la salida del Grupo Luksic– y que tomen las medidas correspondientes. “Nosotros siempre hemos insistido que este es un proyecto inviable, un proyecto que es corrupto y es un proyecto que no da cuenta de su verdadera realidad de los costos. AES Gener ha mentido desde el inicio del proyecto Alto Maipo y lo sigue haciendo, y también en eso ha involucrado a estas entidades financieras que le han prestado el dinero. Entonces, al entregar las quejas, nuestro objetivo es que las acojan, que sea investigado el proceso de construcción del proyecto Alto Maipo y esperamos que la IFC y BID decidan abandonar su financiamiento”, afirmó la vocera de la Coordinadora No Alto Maipo.

Juan Pablo Orrego –que junto con Mella estuvieron hace más de un año en la capital de Estados Unidos analizando estos caminos administrativos– cree que los propios bancos nunca se dieron cuenta de los, según ellos, discretos estudios de impacto ambiental y el panorama que vive el proyecto a nivel financiero. “Les estamos planteando que ellos violaron sus propias normas internas, que exigen muchas cosas en el papel para una evaluación que tienen que hacer los bancos para prestar dineros. Nosotros estudiando la cronología de la participación de los bancos, nos dimos cuenta de que no hicieron nada, no se dieron el tiempo para estudiar los pésimos estudios de impacto ambiental que contrató Alto Maipo. Aquí se está violando el principio precautorio, que es a nivel internacional. Es como, ante la duda, absténgase. Entonces, meterle mano en forma masiva a la cuenca hidrográfica de Santiago de Chile es una barbaridad”, asegura el representante de la ONG Ecosistemas.

Golpe a la billetera

En Estados Unidos, los opositores a Alto Maipo se reunirán con organizaciones ambientales y con autoridades del BID. No solo eso, este lunes serán recibidos por el embajador de Chile en Washington, Juan Gabriel Valdés. El viaje a la sede de los bancos que aportan dineros a Alto Maipo es parte de la nueva ofensiva y se concreta en días claves para el proyecto, que ahora ha quedado casi completamente en manos de Gener.

El grupo Luksic, que posee un 40% de participación, anunció la semana pasada que llegó a un acuerdo para salirse del proyecto. Una tensa relación con AES Gener por los sobrecostos de Alto Maipo y el costo mediático de ser parte del polémico proyecto, fue lo que habría terminado con un quiebre total y la salida del holding chileno de la polémica iniciativa. Tanto así, que Antofagasta Minerals optó por asumir las pérdidas de los US$ 350 millones que invirtió inicialmente, aunque su salida no implica renunciar al contrato de suministro de energía que firmó Los Pelambres.

La minera tenía el derecho a abandonar el proyecto si este no estaba generando energía para la mina en 2019. Alto Maipo requería inicialmente una inversión de US$ 2.050 millones, de los cuales los bancos financiaron US$ 1.200, Antofagasta Minerals US$ 350 millones y el resto AES Gener. Ahora, los sobrecostos obligarán a Gener y su nuevo socio a financiar un poco más de US$ 400 millones. Ese financiamiento ya habría sido aprobado por los bancos y los organismos multilaterales, incluyendo IFC y el BID.

En entrevista con El Mostrador, el gerente general de AES Gener, Felipe Cerón, le bajó el perfil a la salida de los Luksic del proyecto.

“A nosotros nos gusta tenerlos de socios, pero si un socio no quiere seguir, también estamos abiertos, siempre que cumpla ciertas condiciones”, aseguró el mandamás de la empresa controladora de Alto Maipo. Consultado sobre si dicha medida del grupo Luksic fue por un costo mediático o por presión de los ambientalistas, Cerón planteó que cree que “el tema mediático puede ser un factor, habría que preguntárselo más bien a ellos, pero uno lo que puede ver es que ellos como grupo han estado retirándose de negocios que no son su negocio principal. Si no se hubieran dado los requerimientos de energía de 2013, probablemente no hubieran ingresado al proyecto, porque no es su industria. Por eso no nos sorprendió que hayan tomado la decisión de salirse. Esto viene desde hace más de un año, desde antes que se produjera el tema de los sobrecostos”, sostiene.

Respecto a la primera queja, de 50 páginas y a la que tuvo acceso El Mostrador, los opositores al proyecto afirman que la entidad ligada al Banco Mundial y que invirtió 150 millones de dólares en Alto Maipo, incumplió sus normas al inyectar recursos a un “megaproyecto hidroeléctrico que interviene en forma particularmente severa el sistema hídrico de la cuenca alta del río Maipo, pero afecta también directamente zonas intermedias y bajas de la cuenca”, junto con señalar que el impacto en el desarrollo sustentable no será positivo como está planteado en el acuerdo de la iniciativa con la propia corporación financiera

 

Escenario que es parte de las quejas que interponen Orrego y Mella en Estados Unidos. Según el representante de Ecosistemas, AES Gener comete un error grave: “En vez de reconocer que el proyecto está en serios problemas, AES Gener sale con un discurso con que todo está bien. Los tipos no hicieron un estudio hidrogeológico. El organismo no cumplió con sus propias normas operacionales. ¿Cómo pueden demostrar ellos que este proyecto no va a poner en riesgo el agua de Santiago? Ante esa pregunta, ellos se quedan mudos. ¿Cómo es posible que la evaluación del proyecto fue primero de 600 millones de dólares y ahora se está empinando a los 2.100 millones de dólares? Es lo que estamos diciendo hace años. La evaluación fue una burla”.

Similar diagnóstico hacen en la coordinadora No Alto Maipo, donde afirman que por eso les piden a los bancos no financiar más al proyecto. “Es indudable que está pasando por una crisis financiera muy seria y se plasmó con la salida del grupo Luksic, entonces creemos que nuestro viaje a entregar las quejas es justo en el momento indicado, porque AES Gener tiene que resolver el problema del sobrecosto. Entendemos que el sobrecosto tiene pensado financiarlo con una capitalización de AES Gener y AES Corp y, además, pedir adicional a los bancos. Esto es lo mismo cuando una persona va a pedir un crédito de consumo al banco. Lo pide por un monto y después dice ‘perdón, me equivoqué, calculé mal y necesito más plata y necesito que me presten más’. Eso no le pasa a un ciudadano común. Suponemos que para una megainversión, tan riesgosa como se ha vuelto Alto Maipo, los bancos consideren no financiar el sobrecosto”, plantea Marcela Mella.

Dentro de las acciones requeridas por los demandantes, que manifestaron “la no intención de negociación o mediación con la empresa a través de la función de Resolución de Conflictos durante este proceso de reclamación”, están que las entidades acepten la queja, investiguen dichas irregularidades y, si se comprueban anomalías en el proyecto, que hayan sido omitidas por las instituciones financieras internacionales, la respuesta de los organismos de control sea contundente: “Suspensión inmediata de dicho financiamiento y la no financiación de futuros sobrecostos del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo”.

Cabe mencionar que en iniciativas de esta envergadura incurrir en sobrecostos no es inédito, afirman ingenieros que conocen la industria, aunque no de 20%.

Respuesta de AES Gener

Consultado por El Mostrador sobre estas quejas en organismos de control de las agencias multilaterales, el gerente general de AES GENER, Felipe Cerón, afirma que son argumentos falaces. “Creemos que recurrir a las instancias de mecanismos establecidos por los bancos para cualquier proyecto de inversión es una alternativa válida, pero en este caso da la impresión que se trata de una medida comunicacional, aprovechando el proceso de reestructuración en el que se encuentra el proyecto. Es importante resaltar que los bancos financistas del proyecto tienen equipos que regularmente visitan el Cajón del Maipo y las obras para corroborar en terreno el avance de las mismas y que nuestras operaciones se encuentren dentro o por encima de los estándares requeridos para proyectos de esta envergadura. El grupo opositor viene repitiendo prejuicios que, por cierto, no tienen ningún argumento de fondo y son francamente falacias”, afirmó el representante de la firma controladora del proyecto.

Fuente: El Mostrador

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