Más educación, compromiso de los privados y el Estado y la planificación ante la eventual disminución de las precipitaciones parecen ser los puntos más importantes a considerar.

Un ranking elaborado por el proyecto ND-GAIN Country Index de la Universidad de Notre Dam en Estados Unidos ubicó a Chile como el país de Sudamérica mejor preparado para enfrentar el cambio climático.

A muchos sorprendió este anunció, teniendo en cuenta las dificultades que ha tenido nuestro territorio para soportar varias emergencias asociadas a fenómenos climáticos en el último tiempo. Lo cierto es que, según esta clasificación, Chile aparece en el puesto 30 a nivel mundial superando a los otros países de la región. (El más cercano es Uruguay, 52).

Por lo mismo vale la pena preguntarse de qué manera nuestro país está preparado para encarar este grave fenómeno climático y cuáles son los desafíos más importantes que las autoridades chilenas deberán tener en cuenta para no sufrir con el evidente aumento de la temperatura a nivel global.

Rodrigo Catalán es director de Conservación del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Chile, y considera que este ránking no es lo suficientemente específico pues se realiza a nivel global, además la medición no considera los últimos eventos que se han registrado en el país. En este sentido, tiene una mirada crítica sobre la posición de Chile.

“Chile está avanzando en estos temas, pero los esfuerzos de adaptación que hace el sector público, el privado y la sociedad civil aún son muy incipientes y no se condicen con la vulnerabilidad de Chile. Asimismo, los datos que se consideran para la medición llegan hasta el año 2015, por tanto, no incluyen las agudas crisis vividas, por ejemplo, en Chiloé con el bloom de algas, o la catástrofe de los incendios forestales. En ambos casos quedó en evidencia que no estábamos preparados para este tipo de impactos, tanto en lo que respecta al sector privado como al público”, asegura.

Catalán también cree que aún falta más compromiso por parte de la ciudadanía, las empresas y el Estado así como un mayor conocimiento sobre el fenómeno del cambio climático y los efectos que puede ocasionar en el territorio chileno.

“Recién las empresas muy tímidamente están comenzando a comprometerse con una visión de largo plazo; lo mismo el Estado, considerando que el presupuesto para adaptación es una inversión necesaria pero que va más allá del horizonte temporal de un solo gobierno. Asimismo, la comunidad en general muy lentamente está asimilando las lecciones que dejan los desastres, por ejemplo, en lo relativo a la construcción en lugares no aptos por el riesgo de eventos asociados al clima”, agrega.

Además del aumento en la temperatura, una de las principales amenazas que deberá enfrentar nuestro país debido al cambio climático es la disminución de las precipitaciones en la Zona Central, lo que podría provocar una eventual escasez de recursos hídricos.

“La mayor amenaza es la disminución de las precipitaciones en la Zona Central. Cualquier cambio tiene consecuencias en la distribución de los recursos hídricos; es una amenaza importante y se anticipa una escasez continua de este recurso para las próximas décadas. Se debería trabajar en alternativas para asegurar mayor disponibilidad de recursos hídricos, el país tiene que planificar en consecuencia. Por lo menos en algunos ministerios hay conciencia de que eso va a suceder, explica Raúl Cordero, investigador del Departamento de Física de la Universidad de Santiago.

La visión del profesional es más bien optimista y considera que los chilenos podremos adaptarnos bien a los efectos del cambio climático en nuestro territorio, por lo menos los vinculados a la disminución de las precipitaciones en la Zona Central.

“Esa zona va a poder adaptarse a la mayoría de esos cambios. Hay pruebas en Chile de eso, es el caso de Puerto Montt donde las personas se han podido adaptar pese a los cambios que el clima ha experimentado en el último tiempo. Los cambios en el clima son lo suficientemente lentos como para que los humanos se puedan adaptar”, añade el docente.

Como sea, nuestro país no debe adoptar una actitud pasiva ante el fenómeno del cambio climático, cuyos efectos ya se evidencian en gran parte del territorio. Las emergencias recientes relacionadas con el aumento de la temperatura global nos muestran lo vulnerable que puede ser nuestro país ante estos eventos. Como se ve, aún falta mayor educación sobre esta materia y un real compromiso por parte de los privados y el Estado. No podemos confiarnos pese a lo que dicen los rankings.

Fuente: Veoverde

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