Ante la creciente disminución del número de abejas, principalmente debido a enfermedades y al uso de pesticidas, especialistas de todo el mundo están advirtiendo sobre el daño a la agricultura y la biodiversidad que causaría la desaparición de estos insectos, los principales polinizadores de frutos y cultivos.

Sin ir más lejos, este miércoles unos 500 criadores de abejas de todo el país marcharon hasta el Congreso en Valparaíso para protestar contra la Ley de Apicultura que se tramita en el Senado, ya que, según explican, no regula ni prohíbe el uso de insecticidas del tipo neonicotenoides, que además de combatir las plagas agrícolas, aseguran, han causado la muerte de millones de abejas en el país.

Precisamente por eso, desde el 2005 el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) desarrolla un proyecto que busca complementar el trabajo de las abejas. ¿Cómo? Domesticando al abejorro más austral del mundo, el Bombus Dahlbomii, endémico de Chile y que puede alcanzar hasta 5 centímetros de largo.

¿Domesticar? Lo que hizo el equipo liderado por Patricia Estay, ingeniero agrónomo y master en Ciencias de la Universidad de Ottawa, fue lograr -a través de un proyecto Fondef- su reproducción y crianza en condiciones de laboratorio, para luego crear colmenas, tal como se hace con las abejas. ¿El objetivo? Analizar su capacidad de polinización de frutas y hortalizas de consumo humano, como tomates, arándanos, paltos y brócolis.

“Instalamos colmenas de este abejorro en un invernadero de tomates y vimos que era capaz de llegar a la flor y sacudirla, para que se produjera la polinización”, afirma la doctora Estay. Tras esto, los científicos comenzaron a estudiar en detalle la biología del insecto para poder criarlo, como sus necesidades alimentarias y el hábitat en que se desarrolla. Finalmente, patentaron la metodología de crianza de este insecto que se caracteriza por su color anaranjado.

“Este abejorro cumple una actividad polinizadora complementaria, porque las abejas trabajan con una temperatura por sobre los 14 grados. En cambio el abejorro nativo es capaz de trabajar en invernadero y con temperaturas de uno a cinco grados”, agrega Estay. “Pueden trasladar mucho más polen, ya que su cuerpo está cubierto de pelo y su tamaño es 3 o 4 veces el de una abeja”. Mientras las abejas visitan entre 4 y 6 flores por minuto, los abejorros recorren entre 10 y 14.

Producto nacional

Ante la falta de polinizadores, en 1997 se introdujo al país el abejorro europeo o Bombus Terrestris, el que destaca por su color amarillo y franjas negras. Sin embargo, fue desplazando al abejorro chileno (Bombus dahlbomii) lo que, sumado a la pérdida de su hábitat natural por la urbanización, lo puso al borde de la extinción. “Los países donde se ha desarrollado una actividad polinizadora con estos insectos lo han hecho en base a sus especies nativas”, afirma la doctora Estay.

Eduardo Faúndez, entomólogo de la North Dakota State University, valoró la iniciativa, señalando que “muchos de los problemas de las abejas nativas es la introducción de abejas de otros lugares para este tipo de actividades. Casi todos los investigadores concuerdan con que la introducción del Bombus Terrestris ha sido terrible, por lo que si se logra hacer el trabajo con esta especie se puede disminuir la carga de introducciones y además hacer crecer las poblaciones vía crianza”.

Fuente: Las Últimas Noticias.

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