El miércoles 13 de septiembre, la Agrupación Ecológica Patagonia realizó una presentación en el Concejo Municipal con el objetivo de dar a conocer y explicar el concepto de “Reservas Naturales Urbanas” y, de esta forma, sensibilizar a las autoridades respecto de la urgencia de contar con normativas municipales para protegerlas del crecimiento de la urbe.

Pero antes de seguir, es importante definir qué es una Reserva Natural Urbana. Según el libro que lleva el mismo nombre del concepto, realizado por la Agrupación Ecológica Patagonia, se refiere a todas aquellas pequeñas “zonas que subsisten como muestras de ecosistemas originales que fueron intervenidos, y mantienen en parte la estructura y la dinámica característica de los ambientes naturales originales”.

En Punta Arenas, existen a lo menos tres espacios que caben dentro de esta definición: El humedal Tres Puentes, la Avenida Costanera del Estrecho y el parque María Behety y en todas están trabajando para conservarlas y potenciarlas con el apoyo de las autoridades, ya que además de ser un lugar de estudio, representan un tremendo potencial turístico, si son administradas de buena manera.

En conjunto con el Centro de Estudios del Cuaternario Fuego-Patagonia y Antártica (Cequa), quienes han trabajado especialmente en el parque María Behety, esta agrupación sin fines de lucro se ha dedicado de lleno a estudiar y, dentro de sus posibilidades, cuidar, las especies de flora y fauna que existen actualmente en el humedal Tres Puentes que actualmente cuenta con alrededor de cien especies distintas de aves.

Entre ellas, el canquén colorado, un ave que ha sido emblema y que es endémica de la Patagonia, pero que cuya población se ha visto disminuida principalmente a causa de la intervención humana.

Humberto Gómez, uno de los representantes de la agrupación indicó que la principal razón por la que acudieron al concejo a hacer esta presentación fue porque “lo que buscamos es una articulación real, que nunca ha existido, entre la municipalidad y su entorno: organizaciones sociales o técnicas como nosotros o el Cequa”, explicó Gómez añadiendo que existen otras zonas de Chile o en el vecino país de Argentina, en que los municipios emiten ordenanzas que norman la instalación de poblaciones, edificios o empresas en las inmediaciones de las reservas urbanas.

En Punta Arenas, pese a ser un lugar reconocido por su riqueza natural de flora y fauna, nunca se han realizado ordenanzas que vayan en directo beneficio de las reservas que contienen los orígenes de la flora y fauna nativa de la región y a través de la cual se puede estudiar y conocer mejor su historia biológica.

Por qué es tan importante conservar estos espacios

Lejos de tratarse de una solicitud antojadiza de parte de un grupo de biólogos y especialistas en el tema, la preservación de las reservas naturales urbanas, junto con ser lugares que contienen la historia biológica de la región, tienen un gran potencial como atractivo turístico, lo cual puede incidir favorablemente en la oferta que se promociona en Chile y el extranjero; pero además, porque urge la necesidad de conocer el suelo que se está pisando, sobre todo cuando se trata del crecimiento urbano de la ciudad hacia lugares que antiguamente fueron cuencas de agua, por ejemplo, y que en un futuro pueden poner en riesgo la vida de las familias que residan allí.

Sobre este tema pone la alerta la agrupación Patagonia, un grupo de personas que pertenece en su mayoría al mundo de la investigación, la fotografía y la educación que se preocupa de manera voluntaria de estudiar y sensibilizar a la comunidad y las autoridades respecto de los peligros potenciales que tiene la comuna en diversos sectores donde se piensan instalar poblaciones, pero que los suelos no serían aptos para ello, y aun así aparecen en el plano regulador como aptos.

“Creo que en esta región estamos cometiendo un error que es muy grave y es que en el conjunto de especialistas que se dedican a proyectar la ciudad, no están contemplando en su matriz la componente biológica, es decir, no tienen dentro de sus equipos de trabajo a biólogos permanentes que estén evaluando, sólo los contratan para dos o tres meses y con eso ya creen que pueden prever situaciones futuras, lo cual no es tan así, porque el monitoreo debe ser constante”, señaló Gómez.

“Al no cruzar estas variables biológicas con la ingeniería se cometen estos errores de los que hoy vemos las consecuencias. Por ejemplo, camino al Andino, existe una zona que antiguamente fue un turbal que fue explotado y que hoy se está rellenando para construir viviendas, el problema es que se trata de un lugar cuya función natural es ser una esponja que absorbe fenómenos climáticos cíclicos, como grandes lluvias, pero que al intervenirlo junto con no cumplir su función, va a colapsar y se va a hundir”, advirtió Gómez.

Por otro lado, Gómez explicó que muchas de las poblaciones que hoy se inundan, antiguamente fueron lagunas naturales, que servían efectivamente para contener grandes cantidades de precipitaciones, evitando la inundación de la ciudad.

“Así como alguna vez se incorporó a las asistentes sociales cada vez que se construye un camino o población con el fin de obtener información social, valga la redundancia, así de importante es contar con un biólogo que recabe información natural para planificar en armonía y de manera sustentable el crecimiento de la ciudad”, argumentó el integrante de la Agrupación Ecológica Patagónica.

Fuente: La Prensa Austral.

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