Pese a su diminuto tamaño, su estudio resulta relevante al momento de determinar los efectos que está teniendo el cambio climático en las comunidades bentónicas marinas.

El término “meiofauna” (del griego meio = más pequeño) se refiere a aquellos invertebrados marinos diminutos que miden entre 0,065 y 0,5 milímetros. Muchas especies no superan el diámetro de un cabello humano. Viven entre partículas de fango y arena sin ser percibidos por el ser humano, aún cuando su análisis es fundamental para comprender los efectos del cambio climático en las comunidades bentónicas marinas. Dada su gran abundancia y biodiversidad, además de su importante rol ecológico y ser excelentes indicadores biológicos de la contaminación y enriquecimiento orgánico de los sedimentos, la meiofauna es valiosa para el desarrollo de estudios de impacto ambiental en el medio bentónico marino.

Sus ciclos de vida son cortos, de apenas una semana. Morfológicamente, la mayoría es casi transparente; carecen de sistemas de órganos respiratorios, de circulación y de excreción, desarrollando estas actividades a través de la epidermis o piel. Para protegerse del oleaje, poseen un tejido único en el reino animal que amortigua la presión ejercida por el oleaje sobre la arena. Algunos de ellos poseen un número constante y escaso de células, los que los hace importantes como modelos biológicos para investigar la formación de estructuras y la coordinación y destino celular durante el desarrollo embrionario. Además, cumplen diversos papeles ecológicos, como reciclar la materia orgánica arrastrada por el oleaje, o permitir el ingreso de agua de mar oxigenada, gracias a las galerías que los ejemplares de mayor tamaño construyen, hacia el interior de la arena.

Muchos son depredadores. Se alimentan de microalgas bentónicas, bacterias y protozoos, mientras otros son presas de la macrofauna en sus estadios juveniles, todo lo cual los transforma en un importante eslabón nutricional, que sostiene la transferencia de materia y energía al interior de una playa.

Pese a todo lo anterior, casi no existe investigación de meiofauna en Chile.

Meiofauna austral

El grupo de investigación de la Universidad de Magallanes conformado por el académico de la Facultad de Ciencias, Juan Iván Cañete, y la estudiante de Magíster en Ciencias, Tania Figueroa, han comenzado a develar los misterios de la meiofauna que habita en primer término en el plancton neustónico (organismos que viven en la capa superficial del agua) entre la Isla de Chiloé hasta la Isla Navarino. Ellos viven en los primeros 20 cm de la columna de agua del gran sistema estuarino austral, es decir, en áreas donde confluyen las aguas dulces provenientes de ríos y arroyos y el agua de mar.

En esta capa, se han logrado identificar dos importantes especies meiofaunísticas en estado larval: el copépodo Microsetella rosea y el poliqueto Polygordius sp. Estos organismos son los más abundantes de esta comunidad planctónica; poseen estrechos rangos fisiológicos, y habitan, principalmente, zonas con temperaturas entre 6 y 10ºC. Dicha condición los hace excelentes bioindicadores para hacer vigilancia de potenciales cambios climáticos en los estuarios del sur de Chile, al ser especies que soportan escasas variaciones ambientales de salinidad y temperatura.

A partir de esta información surgió la pregunta acerca de qué ocurre con la biodiversidad la meiofauna en los sedimentos costeros del Estrecho de Magallanes. El profesor Cañete, docente de la carrera de Biología Marina, afirmó estar interesado en “determinar el estado actual de la biodiversidad de la meio y macrofauna de importancia ecológica y económica, existentes en la plataforma arenosa localizada frente a Punta Arenas”. De este modo, se desea dar cumplimiento al Plan Oceanográfico Nacional 2016-2020, al Plan Estratégico Regional, a la Política Regional de Ciencia, Tecnología e Innovación y a la recién aprobada Política Oceánica de Chile. También quiere hacer “un aporte al conocimiento del Estrecho de Magallanes, en particular, ante la proximidad de la celebración de los 500 años de su descubrimiento”. Por eso, buscó apoyo internacional.

Chile, país costero

“El punto es que no conocemos mucho, realmente, acerca de estos animales y de cómo interactúan”, dice el meiobentólogo alemán, docente e investigador de la Universidad de Hamburgo, Dr. Andreas Schmidt-Rhaesa, quien, recientemente, visitó por primera vez Chile, gracias al proyecto titulado “Meiofauna chilena: contrastando patrones entre ecorregiones marinas templadas y frías”, que el profesor Cañete postuló al financiamiento del Programa Atracción de Capital Humano Avanzado del Extranjero (PAI), Modalidad Estadías Cortas (MEC), de la Comisión Nacional de Ciencias y Tecnología (CONICYT).

El especialista europeo ha escrito variados libros de meiofauna y hoy está concentrado en la enseñanza, investigación y conservación de la zoología a nivel de en el Museo de la Universidad de Hamburgo. La estudiante de postgrado, Tania Figueroa, fue la más beneficiada con su visita, pues el Dr. Schmidt-Rhaesa la ayudó con su tesis de Magíster en meiofauna. Su objetivo fue “enseñarle un poco y ayudarla en encontrar las preguntas correctas, los métodos adecuados, los mejores lugares a donde ir, cosas como ésas”, explicó. Además, ella también pudo realizar una estadía de 3 semanas en el laboratorio de la Universidad de Hamburgo que él dirige durante diciembre 2017 y apoyada por el mismo proyecto.

Figueroa, en tanto, valoró el apoyo del experto, y justificó la elección del tema de su tesis afirmando que “es un campo que, por lo menos acá en Chile, no se ha explotado mucho en cuanto a investigación. Creo que sólo hay un investigador, que además no es, netamente, chileno”. Lo anterior coincide con la opinión del académico alemán, para quien “es realmente muy importante investigar meiofauna en Chile. Chile tiene (…) muy muy pocas investigaciones, y ésta es una gran riqueza que puede ser mucho más estudiada”, dijo en su paso por los laboratorios de la UMAG. “Por ejemplo, no podemos reconocer cuando hay un cambio en la composición de las especies, algo que podría ocurrir con el cambio climático”, sentenció.

El meiobentólogo también visitó las regiones de Los Lagos y de Coquimbo, pues también postularon la iniciativa a CONICYT el Dr. Matthew Lee de la Universidad de Los Lagos, y el Dr. Javier Sellanes de la Universidad Católica del Norte. Su principal diagnóstico concluye que el desconocimiento de la meiofauna marina de Chile ofrece una serie de ventajas, y subrayó que es preciso “mejorar los censos marinos, en un país que al ser muy largo, con importante variabilidad oceanográfica, puede tener una gran biodiversidad”.

 

Fuente: La Prensa Austral.

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