Durante el mes de julio del 2018, la empresa eléctrica ENGIE tiene proyectada la puesta en marcha de una nueva central termoeléctrica a carbón, una unidad de 375MW, la cual será inaugurada en la comuna de Mejillones. Esta termoeléctrica fue aprobada ambientalmente en 2010 por la Comisión Regional de Medioambiente (COREMA) de la Región de Antofagasta, para ser construida bajo el nombre de “Infraestructura Energética Mejillones”, consta de dos unidades cada una de 375MW de potencia instalada.

Esta primera unidad a construirse es la más grande que se conoce en Chile, y según señala el estudio de impacto ambiental presentado por la empresa, consumirá 228 toneladas carbón sub-bituminoso por hora de funcionamiento, y succionará en forma permanente desde la Bahía de Mejillones 55.000 m3/hora de agua de mar, la cual será devuelta a la costa con un incremento de 10°C en su temperatura, y con un impacto no evaluado en el ecosistema marino por la muerte de larvas de peces, algas y moluscos.

Esta termoeléctrica a carbón, se sumará a las 27 que ya operan en Chile y que generan el 40% de la energía eléctrica del país. Cabe recordar que las termoeléctricas a carbón en Chile, respecto al parque eléctrico, son responsables del 91% de las emisiones de Dióxido de Carbono, 97% de las emisiones de Dióxido de Azufre, 88% material particulado y 91% de Óxido de Nitrógeno.

En un mundo donde la tendencia es a eliminar el uso de combustibles fósiles, y avanzar a energías limpias y renovables, ENGIE -empresa de capitales franceses- suma a su cartera de proyectos no solo las unidades termoeléctricas a carbón de Mejillones, también la central termoeléctrica a ciclo combinado “Las Arcillas”, a emplazarse en la Comuna de Pemuco, Región del Biobío, la cual obtuvo su RCA favorable el 29 de mayo recién pasado y contempla una capacidad de generación eléctrica de 480MW de potencia y será abastecida de gas dada su cercanía con el “Gasoducto del Pacífico”.

¿Dónde queda el discurso de ENGIE de impulsar las ERNC en Chile?

Debemos tener presente que la empresa ha anunciado el cierre de dos unidades termoeléctricas a carbón en Chile, ubicadas en Tocopilla, las cuales tienen una antigüedad de 57 años y que suman 170MW de potencia instalada. Si bien este anuncio fue tomado como una gran iniciativa en favor de la eliminación del carbón de la matriz eléctrica chilena, este cierre sería principalmente, porque hoy en día, ambas unidades tienen los costos operacionales más altos de la compañía y solo cuentan con una capacidad instalada de 170MW. Es relevante agregar que ENGIE hizo el anuncio del retiro después de intentar vender las centrales y no encontrar compradores.

Además, estas centrales que se han comprometido a cerrar, solo representan una fracción de potencia instalada de la nueva unidad que comenzará a funcionar durante el tercer trimestre de este año y que paradojalmente también es en base a carbón ¿Cómo podemos confiar entonces en la buena fe del actuar de la empresa ENGIE?

Para ser claros debemos decir que ENGIE está impulsando una política de reemplazo de unidades termoeléctricas a carbón, por otras de mayor MW y no la eliminación de estas. Pareciera ser que el cierre de sus dos unidades en Tocopilla, más otras dos que se sumarían más adelante, son sólo un tipo de “campaña publicitaria”, una especie de “maquillaje verde” que a la generadora bien le sirve para lograr una instalación expedita de sus dos nuevos proyectos termoeléctricos.

Si este es el ejemplo que seguirán las empresas restantes que hoy componen la “Mesa de la descarbonización”, el país está en serios problemas, pues la creatividad empresarial podría sorprendernos con el anuncio de la construcción de nuevas centrales termoeléctricas en vez del retiro de las mismas, y al mismo tiempo tener el discurso la limpieza de la matriz eléctrica, lo cual resulta ser finalmente sólo un doble discurso.

Opinión de Hernán Ramírez, Ingeniero de Ejecución en Pesca y Gary González, Economista. Ambos investigadores asociados a Fundación Terram.

Fuente: El Mostrador.

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