La Tercera, 23 de julio de 2012. Ubicada en la Región de Coquimbo, la reserva es la única del mundo en que este roedor vive de manera silvestre y a salvo de las peleterías. Estuvo extinta, hoy es una especie vulnerable y Conaf espera que este plan la transforme en un ícono país de los ecosistemas semiáridos.

Hace más de un siglo, la Chinchilla Chilena(Chinchilla laniger), un pequeño roedor de brillante pelaje y endémico de nuestro país, habitaba desde Talca hasta Taltal. Sin embargo, desde finales del siglo XIX, la brutal caza de este animal por parte de la industria peletera, que exportaba y fabricaba prendas con su pelaje, hizo que la especie fuera declarada extinta a mediados del siglo XX. Esto se mantuvo hasta que en 1970 se avistaron algunas colonias en el sector de Aucó, en las cercanías de Illapel, en la Región de Coquimbo, y más recientemente, en la década de los 90, se registraron algunos ejemplares en las cercanías de la Comuna La Higuera en la misma Región. Para protegerla y evitar repetir el desastre ecológico anterior, en 1983 se creó en el sector de Aucó,la Reserva Nacional Las Chinchillas, abarcando una superficie de 4.229 hectáreas que ha mantenido desde entonces un hábitat seguro para este roedor, ya que pese a que el animal estaba protegido por ley desde 1929, se hizo imposible frenar su caza indiscriminada. La protección surtió efecto, ya que actualmente subsisten varias colonias al interior de esta Reserva. No obstante, funcionarios de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) han descubierto otras fuera de ella. Por eso, han elaborado un nuevo plan de conservación para proteger a esas nuevas colonias.

Con una inversión de 2,5 millones de dólares, aporte de una empresa minera privada, Conaf ampliará entre 100 y 300 hectáreas la actual zona de protección para abarcar las nuevas madrigueras de chinchillas. Al mismo tiempo, se ayudará a las nacientes colonias a repoblar los nuevos lugares. A la ampliación de la reserva también se sumará nueva infraestructura, para que los científicos que estudian la especie cuenten con laboratorios y aulas para investigación, y se ampliarán los circuitos turísticos y educativos para la comunidad. “Vamos a generar un proyecto de conservación integral que nos permitirá mejorar la protección de esta especie y su hábitat, fortalecer su investigación, iniciar un programa de reintroducción, incrementar la educación ambiental y desarrollar el turismo de intereses especiales en la Reserva”, explica Eduardo Rodríguez, director de Conaf de la Región de Coquimbo. Víctor Lagos, jefe del departamento de administración de áreas silvestres protegidas de Conaf, dice que buscan que la especie se transforme en un ícono de la región y el país: “Una especie de bandera para la preservación de ecosistemas semiáridos. No por nada junto con el cóndor y el huemul, las chinchillas fueron declaradas monumentos naturales”.

La situación de la chinchilla es una paradoja, explica Lagos. Es que, actualmente, viven más ejemplares en cautiverio que en su hábitat natural. “Se estima que existe más de un millón de individuos viviendo en cautiverio, principalmente en Europa, por la industria peletera”, afirma. Mientras en Chile, los censos realizados dicen que hay unos 11 mil ejemplares. Más del 50% de ellos viven en la reservas.

El nuevo plan incluye censos para la especie, operación compleja -cuentan los expertos- ya que este animal es extremadamente tímido, tiene hábitos nocturnos y es sensible a los cambios de temperatura. De hecho, basta que se eleve la temperatura de su cuerpo para que fallezcan, explica Lagos.

La Reserva Nacional Las Chinchillas también protege otras 10 especies vulnerables, como el zorro, la yaca, el quique, el cururo, el ratón chinchilla, el callopistes, la guiña, el gato Colo Colo y el puma.

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