“La única forma de poder vincular naturaleza con el bienestar de la sociedad es en una escala de paisaje, porque a esa escala se manifiesta la relación humano/naturaleza”, expresó el académico Udec y presidente de Iale Chile, Dr. Cristian Echeverría.

Importantes desafíos en materia de planificación territorial para el país evidenciaron los expositores del seminario internacional realizado en la Universidad de Concepción (UdeC) por el capítulo regional Chile de la International Association for Landscape Ecology (Asociación Internacional de Ecología del Paisaje, Iale) con la coordinación de las facultades de Ciencias Forestales, Ciencias Ambientales y Arquitectura, Urbanismo y Geografía.

Bajo el título “Aportes de la ecología de paisaje para la planificación integrada del territorio: instrumentos y herramientas contingentes”, el encuentro reunió a más de un centenar de docentes, estudiantes e investigadores, así como representantes del sector público y privado.

El académico de Ciencias Forestales y presidente de Iale Chile, Dr. Cristian Echeverría, comentó que la principal falencia del país, desde la perspectiva de la ecología del paisaje, es que se ve al territorio (el paisaje) solo como un elemento físico/geográfico. “Lo que nosotros proponemos desde la ciencia del paisaje es que los elementos de este territorio están en interacción en el tiempo y en el espacio (…) y que la única forma de poder vincular naturaleza con el bienestar de la sociedad es en una escala de paisaje, porque a esa escala se manifiesta la relación humano/naturaleza”, expresó, según consigna la nota publicada por la Udec.

Planificación territorial

Para Sonia Reyes, investigadora de la Pontificia Universidad Católica y secretaria del organismo creado en Chile en 2016, el problema es que “no contamos con un verdadero sistema de planificación territorial; no tenemos el concepto de planificación en el sentido del futuro, en la legislación, pero tampoco lo tenemos en el sentido presente” y eso, en su opinión, se refleja cada vez que ocurren desastres. “Los incendios de febrero pasado, por ejemplo, hicieron más evidente la contradicción entre ciertos usos (del paisaje) tales como plantaciones forestales monespecíficas e intensas rodeando asentamientos urbanos, recursos de suelo u obras importantes”, comentó.

Por otro lado, también está la dificultad que implica la actual organización de los instrumentos de planificación territorial, que de acuerdo al investigador de la Facultad de Ciencias Ambientales, Mauricio Aguayo, están separados por sectores (ambiental, energético, urbano, etc.). “Esto implica que cada sector planifica de acuerdo con sus prioridades y recursos, y que hay muy pocos instrumentos que integren los sectores. Falta un instrumento que integre y haga conversar a estos escenarios de planificación”, dijo.

Asimismo, agregó que estos son muy tradicionales en su aproximación al territorio, en el sentido que, si bien compatibilizan distintas actividades, “no incorporan elementos mínimos del paisaje o el territorio en la restauración o conservación”, para que los procesos ecológicos sigan operando y así brindar los beneficios ecosistémicos a la sociedad.

Conservación y restauración de paisajes degradados

En la oportunidad, se conocieron experiencias de recuperación como la presentada por James Mc Breen, oficial del programa de Bosques y uso de la tierra de la oficina de América del Sur de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), quien dio a conocer la metodología para la evaluación de restauración de paisajes, Roam. “Existen muchas áreas degradadas y deforestadas que requieren recuperar la funcionalidad y productividad de los ecosistemas para el bienestar de las personas. Es un problema que empeora cada vez más y que requiere una intervención articulada”, dijo.

En ese contexto, explicó el apoyo que la metodología Roam entrega al Desafío de Bonn, iniciativa internacional que actúa como vehículo para los compromisos de conservación y restauración de paisajes degradados, cuya meta es llegar a 2020 a 150 millones de hectáreas y 350 millones, hacia 2030.

“Chile ha avanzado mucho en términos de nivel regional para identificar oportunidades con Roam”, expuso, señalando que el compromiso del país es restaurar 500 mil hectáreas al 2020.

Fuente: Lignum.

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